El Senado dio inicio este miércoles a uno de los debates legislativos más importantes para el oficialismo: la reforma electoral impulsada por la Casa Rosada. Sin embargo, el estreno parlamentario estuvo lejos de mostrar un camino despejado para el Gobierno.
La comisión de Asuntos Constitucionales, encabezada por el senador libertario Agustín Coto, abrió formalmente la discusión con la exposición técnica de María Luz Landivar, asesora del Ministerio del Interior y ex titular de la Dirección Nacional Electoral.
La iniciativa forma parte de uno de los proyectos políticos más relevantes del oficialismo y propone modificaciones profundas en el sistema electoral argentino. Pero el comienzo dejó una señal clara: no hay acuerdo y el camino legislativo promete ser complejo.
El punto que genera mayor resistencia es la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
Desde La Libertad Avanza consideran que las PASO perdieron sentido y sostienen que representan un mecanismo costoso y poco utilizado por los partidos políticos.

Durante su exposición, Landivar aseguró que en los últimos 16 años apenas una pequeña cantidad de fuerzas políticas utilizó realmente esa herramienta.
La funcionaria sostuvo que muchas agrupaciones no lograron siquiera superar el piso mínimo requerido y recordó que varias provincias ya suspendieron o directamente eliminaron ese sistema.
Sin embargo, desde sectores dialoguistas como la UCR, el PRO y bloques provinciales cuestionaron la propuesta y plantearon que las reformas deberían discutirse por separado. El reclamo central fue avanzar primero con Ficha Limpia y luego tratar el resto de los cambios.
La reforma impulsada por el Gobierno incluye otros cambios que generan debate. Uno de ellos es la incorporación de la denominada Ficha Limpia, que impediría ser candidatos a dirigentes condenados en segunda instancia por delitos dolosos.
Reforma Electoral: arrancó el debate en el Senado por Ficha Limpia y la eliminación de las PASOhttps://t.co/RcXLsIp30L
— A24.com (@A24COM) May 13, 2026
También se busca endurecer los requisitos para conformar partidos políticos nacionales. Actualmente se exige presencia en cinco provincias; el nuevo esquema elevaría ese número a diez distritos para reforzar el carácter federal.
Además, la iniciativa contempla una afiliación digital mediante verificación biométrica y cambios profundos en el financiamiento político.
Entre ellos aparece la eliminación del financiamiento estatal para campañas y una ampliación de los aportes privados permitidos. Otra modificación polémica es el fin de la publicidad electoral gratuita en medios de comunicación.
Detrás de la apertura del debate aparece un dato político central: el oficialismo no cuenta con los números necesarios para aprobar la reforma. En el Senado necesita reunir al menos 37 votos y en Diputados alcanzar los 129 respaldos.
Por eso, el objetivo inmediato de la Casa Rosada parece ser iniciar negociaciones y abrir una mesa de acuerdos con sectores del PRO, la UCR y fuerzas provinciales.
Fuentes parlamentarias reconocieron que la estrategia oficial es "arrancar el partido" y comenzar a negociar los puntos donde existen diferencias. Incluso una de las alternativas que analiza el oficialismo es dividir los proyectos y tratarlos simultáneamente para facilitar acuerdos.
Más allá de los aspectos técnicos, la discusión abre una disputa política de fondo sobre las reglas del sistema democrático argentino.
La propuesta incluye además cambios en la Boleta Única de Papel, nuevas exigencias para las candidaturas presidenciales y la eliminación de la elección directa de representantes del Mercosur.

El Gobierno busca avanzar con una transformación estructural del esquema electoral, pero el primer paso dejó una conclusión evidente: la negociación recién empieza y el consenso todavía parece lejos.
ND