La escena parecía salida de una película narco. Una avioneta descendiendo en medio de un campo sin pista habilitada, camionetas moviéndose alrededor del aterrizaje y bidones de combustible preparados para una rápida recarga. Pero el operativo ya estaba en marcha y los gendarmes observaban cada movimiento.
Todo ocurrió en un predio rural de Villa Eloísa, en Santa Fe, donde efectivos del Centro de Operaciones Antidrogas de Gendarmería seguían los pasos de una organización dedicada al tráfico de cocaína. La investigación apuntaba a identificar no sólo a los transportistas, sino también a la estructura logística que sostenía el circuito aéreo de la droga.
Según informaron fuentes del caso, los investigadores detectaron tres vehículos —un Volkswagen Gol Trend y dos Fiat Strada— junto al aterrizaje de una aeronave de pequeño porte en un terreno que no reunía condiciones de pista formal. Cerca de la avioneta también encontraron varios bidones azules, utilizados habitualmente para el traslado de combustible en este tipo de maniobras clandestinas.

Cuando los uniformados avanzaron para identificar a las personas presentes en el lugar y dieron la voz de alto, la situación se volvió caótica. Los sospechosos escaparon a toda velocidad y realizaron maniobras violentas contra los móviles de la fuerza. En medio de la fuga, uno de los gendarmes fue embestido y sufrió una fractura de base de cráneo.
El efectivo herido fue trasladado primero al hospital de Cañada de Gómez y luego derivado al Sanatorio Laprida, en la ciudad de Santa Fe, donde permanece estable.
Tras asegurar la zona, los investigadores encontraron dos camionetas incendiadas y localizaron a dos hombres dentro del campo donde estaba la aeronave. Ambos fueron identificados como ciudadanos bolivianos y señalados como piloto y copiloto del vuelo.

Al inspeccionar la avioneta, los gendarmes detectaron que tenía colocadas calcomanías con una matrícula presuntamente falsa y, debajo de ellas, otra inscripción. En el interior hallaron diez bultos que contenían 300 paquetes con cocaína. El narcotest confirmó que se trataba de 321 kilos con 221 gramos de esa droga.
Por orden del magistrado interviniente, se secuestraron la aeronave, el cargamento, los vehículos incendiados y 17 bidones de combustible. Además, se realizaron seis allanamientos en Rosario vinculados a la investigación, tras los cuales otras dos personas quedaron supeditadas a la causa.