El triunfo de Rosario Central por 2-1 sobre Racing Club en los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 no terminó con el pitazo final de Darío Herrera. Lo que debía ser una crónica sobre la clasificación del "Canalla" en tiempo suplementario se transformó en una batalla mediática sin precedentes entre dos actores de peso del fútbol argentino: Ángel Di María y Diego Milito.
El capitán rosarino calificó de "caretas" a los dirigentes de la Academia y lanzó una frase lapidaria: "Muchos de los que quieren cambiar al fútbol no pueden ni dirigir su club". La temperatura comenzó a subir apenas concluyó el encuentro en el Gigante de Arroyito. El presidente de Racing no ocultó su indignación ante la prensa por lo que consideró un arbitraje tendencioso.
El exdelantero apuntó contra las expulsiones de "Maravilla" Martínez (roja directa) y Marco Di Cesare (doble amarilla), sugiriendo que hubo una "cancha inclinada" a favor del conjunto local. "Apelo a dejar una reflexión para todo nuestro fútbol. Creo que el fútbol argentino está roto, no da para más", sentenció.

La respuesta de Ángel Di María no se hizo esperar y llegó a través de un extenso y explosivo comunicado en sus redes sociales. El capitán de Rosario Central, quien asistió a Gastón Ávila para el empate parcial antes del gol definitivo de Enzo Copetti, fue directo al hueso contra su excompañero de selección.
"Hoy es más fácil pegarle a Central que hacer un mea culpa y corregir tus propios errores", disparó Di María. El atacante defendió la legitimidad del triunfo "Canalla" y cuestionó la moralidad de quienes piden reformas institucionales mientras atraviesan crisis internas: "Muchos de los que quieren 'cambiar el fútbol' no pueden ni dirigir su club".
Uno de los puntos más técnicos del descargo de "Fideo" fue la anulación de un gol a Alejo Véliz por un fuera de juego milimétrico. Di María puso en duda la imparcialidad de la tecnología: "El gol de Véliz no fue offside. Hay dos cámaras que enfocan y encontraron la que ve la posición adelantada. Qué casualidad, ¿no?". Con esta frase, el jugador invirtió la lógica de Racing, sugiriendo que, si hubo un perjudicado, fue el equipo rosarino.
Más allá del cruce personal con Milito, Di María utilizó su plataforma para denunciar lo que considera un sesgo mediático y geográfico en el fútbol argentino. Según el astro rosarino, el crecimiento de los clubes de las provincias genera incomodidad en los centros de poder porteños.
"El periodismo más fuerte está en Buenos Aires, por eso los del interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más", afirmó con contundencia. Di María subrayó que "el Interior crece y eso duele", vinculando las críticas de Racing a una supuesta incapacidad de aceptar que la brecha entre los clubes grandes de la capital y el resto del país se está achicando.
Incluso lanzó un desafío sobre el retorno de figuras internacionales al país: "¿Para qué quieren que los campeones del mundo vengan a jugar a Argentina? ¿Para que solo digan que nos ayudan o que el fútbol está manchado?".

Desde el banco de suplentes, el entrenador de Rosario Central, Jorge Almirón, se sumó a la defensa de su equipo y minimizó los reclamos de Avellaneda. "No sé qué partido vio Milito. Nosotros ganamos bien en la cancha, en el segundo tiempo los pasamos por arriba", analizó con ironía. Almirón también aprovechó para criticar el formato de competencia, calificando como una "locura" el esfuerzo físico extra que implica el tiempo suplementario para los jugadores.
En la vereda de enfrente, el vicepresidente de Racing, Hernán Lacunza, elevó el debate al plano de la AFA y la Liga Profesional de Fútbol. A través de un análisis detallado, el dirigente cuestionó la estructura del torneo argentino, mencionando puntos críticos como:
En medio de este clima de máxima hostilidad institucional, Rosario Central ya se prepara para enfrentar a River Plate este sábado en el Estadio Monumental. El "Millonario", alertado por las declaraciones de Milito y con un Rodolfo D'Onofrio que ya advirtió que el club de Núñez deberá estar atento a las polémicas arbitrales, espera un choque de alto voltaje.
La clasificación de Central ha dejado una herida abierta en el fútbol argentino que excede los 90 minutos. Mientras Racing mastica la bronca de una eliminación que considera injusta, el Canalla saca pecho por su presente y se consolida como el gran referente del fútbol del interior, dispuesto a dar pelea tanto en el césped como en los micrófonos.