15/05/2026 - Edición Nº1193

Internacionales

Geopolítica

Mientras Argentina depende del swap chino, Paraguay convierte Itaipú en poder para la IA

15/05/2026 | Con chips taiwaneses y energía de Itaipú, Paraguay busca entrar en la carrera regional por centros de datos e IA.



Paraguay y Taiwán dieron un paso que excede la foto diplomática entre Santiago Peña y William Lai. El acuerdo para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial en territorio paraguayo combina tres activos que hoy pesan en la competencia global: semiconductores, electricidad disponible y alineamiento geopolítico. La primera fase informada por el gobierno paraguayo apunta a un centro de cómputo de 10 MW, con una inversión cercana a USD 300 millones. La novedad no es solo tecnológica: es una forma de convertir energía barata en poder estratégico.

Para Argentina, la noticia importa porque ocurre al lado y en un terreno donde el país también quiere competir. Paraguay no tiene el tamaño industrial brasileño ni la densidad tecnológica argentina, pero dispone de energía hidroeléctrica, una relación diplomática exclusiva con Taiwán en Sudamérica y una narrativa simple para venderse como hub regional. Mientras Buenos Aires busca inversiones y estabilidad macroeconómica, Asunción ofrece electricidad, territorio y una alianza con uno de los centros mundiales de chips. La disputa por la IA empieza a parecerse menos a una carrera de software y más a una puja por infraestructura.

Paraguay


Paraguay es un país sin litoral que se encuentra entre Argentina, Brasil y Bolivia, con grandes extensiones de pantanos, bosques subtropicales y chaco, extensiones de naturaleza que abarcan sabanas y matorrales.

Energía, chips y mercado

El proyecto paraguayo se apoya en Itaipú como argumento económico y en Taiwán como socio tecnológico. Según el MITIC, Paraguay tiene alrededor de 1,3 GW consumidos por criptominería que podrían redirigirse hacia usos de mayor valor agregado, como IA y servicios de cómputo. Ese dato ordena el debate: la electricidad no vale lo mismo si termina en minería cripto que si sostiene centros de datos, investigación aplicada o servicios exportables. La pregunta fiscal es qué captura el Estado cuando entrega energía barata a una industria intensiva en capital.

El espejo regional aparece en Brasil, que impulsa incentivos tributarios para atraer data centers y ampliar su escala en infraestructura digital. Allí la apuesta es distinta: no depende de Taiwán, sino de mercado interno, régimen fiscal, conectividad y energía renovable. Pero el mensaje es parecido al paraguayo: los países que logren empaquetar reglas, electricidad y demanda tecnológica pueden atraer inversiones de largo plazo. Argentina queda en el medio de esa competencia, con talento técnico reconocido, pero con restricciones de energía, financiamiento y previsibilidad que encarecen cualquier proyecto intensivo en infraestructura.

El dato argentino

El contraste más incómodo para Buenos Aires aparece en Asia. Paraguay usa su vínculo con Taiwán para buscar chips, tecnología e inversión; Argentina, en cambio, mantiene como respaldo financiero relevante el swap con el Banco Popular de China, con un tramo activado equivalente a USD 5.000 millones. No son instrumentos comparables, pero sí muestran posiciones distintas frente a la misma región estratégica. Asunción convierte diplomacia en infraestructura; Buenos Aires sostiene reservas con crédito chino. Esa diferencia explica por qué el acuerdo paraguayo tiene lectura argentina.


Paraguay usa chips taiwaneses y energía de Itaipú para entrar en la carrera IA regional.

El riesgo para Argentina no es quedar fuera de la inteligencia artificial, sino llegar tarde a la parte física del negocio: centros de datos, energía estable, redes, enfriamiento, suelo y contratos de largo plazo. Córdoba, Parque Patricios y otros polos tecnológicos pueden producir servicios y talento, pero la IA de escala necesita también megavatios, capital y reglas que sobrevivan al ciclo político. Si Paraguay logra transformar electricidad de Itaipú en cómputo y Brasil compra mercado con incentivos fiscales, la región ya no esperará a que Argentina ordene sus costos. La carrera empezó en los cables, no en los discursos.