La amenaza digital dejó de ser un problema reservado para bancos, grandes empresas o agencias estatales. Hoy atraviesa prácticamente cualquier actividad conectada a internet y Argentina aparece cada vez más expuesta a ese escenario.
Un informe internacional sobre ciberseguridad reveló que los ataques informáticos contra organizaciones argentinas crecieron un 15% durante el último año, en un contexto marcado por la expansión del ransomware, el uso cotidiano de inteligencia artificial generativa y el aumento de información sensible circulando en entornos digitales.
Los datos muestran además un nivel de agresividad cada vez mayor. Durante abril de 2026, las entidades argentinas sufrieron en promedio 2.800 ataques semanales por organización, una cifra que ubica al país entre los mercados latinoamericanos más golpeados por la actividad de los ciberdelincuentes.

El relevamiento fue elaborado por una de las principales firmas globales de ciberseguridad y advierte que el fenómeno forma parte de una tendencia internacional en ascenso. A nivel global, cada organización recibió en promedio 2.201 ciberataques semanales, lo que representa un incremento interanual del 8%.
Según los especialistas, los grupos criminales están modificando sus métodos de operación y aprovechando nuevas herramientas tecnológicas para automatizar ataques y detectar vulnerabilidades con mayor precisión.
“Los atacantes son dinámicos y altamente adaptables. El riesgo cibernético hoy es permanente”, señalaron desde la compañía que elaboró el informe.
Uno de los puntos que más preocupa a los expertos es el crecimiento del uso corporativo de plataformas de inteligencia artificial generativa, especialmente asistentes virtuales, automatizadores de tareas y sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información.
El estudio detectó que una de cada 28 consultas realizadas en entornos empresariales presentaba riesgo elevado de fuga de datos sensibles. Esa situación impactaba en el 90% de las organizaciones que utilizan este tipo de herramientas de manera habitual.
Además, casi dos de cada diez interacciones contenían información potencialmente sensible, como documentos internos, contraseñas, claves o datos privados que podían quedar expuestos accidentalmente.
Para los especialistas en ciberseguridad, el fenómeno combina varios factores simultáneos: mayor digitalización, crecimiento acelerado de servicios en la nube y una superficie de exposición mucho más amplia para empresas y organismos públicos.
En ese escenario, América Latina volvió a posicionarse como la región más atacada del mundo, con un promedio de 3.364 ciberataques semanales por organización, lo que representa un salto del 20% respecto del año anterior.
Los expertos sostienen que parte de esa vulnerabilidad regional está vinculada a procesos de digitalización acelerados que no siempre fueron acompañados por inversiones equivalentes en protección informática, monitoreo de amenazas y capacitación de usuarios.
El informe también advierte que las bandas dedicadas al ransomware continúan profesionalizándose. Ya no se trata únicamente de ataques aislados realizados por hackers individuales, sino de estructuras criminales que operan de manera coordinada, comercializan herramientas de intrusión y explotan errores humanos o filtraciones de credenciales para acceder a sistemas críticos.
En ese contexto, las compañías comenzaron a reforzar protocolos internos para limitar el uso de información sensible en plataformas de IA, mientras los especialistas insisten en que la seguridad digital dejó de ser un asunto exclusivamente técnico para transformarse en un problema estratégico y permanente.