El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) conformaron esta semana una mesa técnica de trabajo para destrabar la parálisis que afecta al servicio de colectivos en San Isidro. El conflicto, que mantiene sin transporte a miles de usuarios desde hace un mes, ingresó en una etapa de definiciones tras el cese de operaciones de la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM). Las autoridades provinciales buscan un esquema que permita restablecer las frecuencias de las líneas 707, 333, 407 y 437 mediante la intervención de prestatarias locales.
Durante el último encuentro en la sede del gremio, funcionarios y dirigentes sindicales analizaron la viabilidad operativa de una reasignación de recorridos. La prioridad oficial consiste en preservar los 427 puestos de trabajo y ofrecer certezas a los pasajeros que dependen de estos servicios para conectar puntos neurálgicos del conurbano norte. El subsecretario de Transporte bonaerense, Damián Contreras, calificó la reunión como "positiva" y subrayó la voluntad de todas las partes para alcanzar una solución definitiva que evite el cierre definitivo de las líneas.
El plan de emergencia para San Isidro contempla que seis empresas —entre ellas las líneas 314, 343 y 338— absorban los recorridos de la 707 y las líneas provinciales afectadas, una medida que podría concretarse en los próximos días una vez que la Justicia valide la reasignación de las trazas en el marco del concurso de acreedores de la antigua prestataria.
La expectativa de las autoridades provinciales y municipales apunta a una resolución en el corto plazo. Tras conformar la mesa de trabajo este miércoles, las partes mantienen negociaciones intensas para pulir los detalles administrativos de la transición. Fuentes del Ministerio de Transporte indicaron que los equipos técnicos evalúan los tiempos legales, ya que el acuerdo final debe presentarse ante el juzgado que tramita el concurso de acreedores de MOGSM para formalizar el traspaso de los recorridos.

Si bien no existe una fecha exacta de reactivación, el optimismo creció tras el rechazo judicial a una medida cautelar que intentó interponer la empresa saliente para frenar la reasignación. El intendente de San Isidro, Ramón Lanús, manifestó que su equipo trabaja para que los vecinos recuperen un servicio digno lo antes posible. La resolución definitiva depende de la velocidad con la que se logre instrumentar el nuevo esquema operativo y la firma de los contratos de absorción de personal.
El Municipio de San Isidro presentó ante la provincia de Buenos Aires una propuesta concreta que involucra a seis compañías que ya prestan servicios en la región. Estas empresas cuentan con la capacidad técnica y financiera para hacerse cargo de las trazas que dejaron de funcionar. El objetivo de este esquema es que compañías solventes asuman la operatividad de las líneas 707, 333, 407 y 437 para mejorar las frecuencias y el estado de las unidades.
Las firmas que participan de las negociaciones actuales son:
Uno de los ejes centrales de la discusión en la sede de la UTA fue la estabilidad de los choferes y técnicos que pertenecían a la empresa Micro Ómnibus General San Martín. El gremio liderado por Roberto Fernández exige que las nuevas compañías incorporen a la totalidad de la plantilla, respetando los derechos adquiridos durante los años de servicio. La absorción de los 427 trabajadores representa el punto más sensible de la negociación tripartita entre el Estado, el sindicato y el sector privado.

Samuel Martín, delegado de la línea 707, fue contundente al expresar el reclamo de las bases: "Estamos exigiendo que se nos respete la antigüedad, porque si no pasan dos días y echan a la mitad". El Ministerio de Transporte bonaerense confirmó que el respeto por las fuentes laborales es una condición innegociable para aprobar el nuevo esquema de recorridos. Hasta el momento, existe un principio de acuerdo para que las seis empresas interesadas asuman esta responsabilidad gremial como parte del contrato de explotación.
La crisis del transporte en San Isidro llegó a un punto de quiebre cuando la justicia desestimó un recurso legal presentado por los antiguos dueños de las líneas. MOGSM intentó impedir que el gobierno provincial y el municipio reasignaran sus recorridos a otras empresas, alegando derechos sobre la concesión en medio de su concurso de acreedores. Sin embargo, el fallo judicial permitió avanzar con el plan de reemplazo al considerar la necesidad urgente de garantizar un servicio público esencial para la comunidad.

La imposibilidad de la empresa para continuar operando quedó en evidencia tras un embargo que afectó al 40% de su flota de unidades. Sin vehículos suficientes ni capacidad para afrontar los compromisos salariales, la compañía dejó de circular progresivamente durante el último mes. Este escenario forzó la intervención directa del subsecretario de Transporte bonaerense, Damián Contreras, y del secretario de UTA Luis Duperre, quienes activaron la mesa de emergencia para evitar un vacío total de conectividad en la Zona Norte.
El deterioro de la situación financiera de las líneas de San Isidro se profundizó durante el año 2024 a raíz de los cambios en el sistema de subsidios al transporte aplicados por el gobierno nacional. La quita de partidas destinadas al sostenimiento del boleto generó un desfasaje en los costos operativos de MOGSM que la firma no logró compensar con recursos propios. Esta asfixia económica derivó en incumplimientos salariales recurrentes y protestas gremiales que afectaron la frecuencia de los colectivos antes del cese total.
Además de los factores externos, la empresa sumó dificultades internas por la falta de renovación de unidades y deudas acumuladas con proveedores. El impacto presupuestario vinculado a los subsidios provinciales no representa un obstáculo para el nuevo plan, según informaron voceros oficiales, ya que el personal técnico evaluó que la redistribución de fondos hacia las nuevas prestatarias es fiscalmente viable. La transición hacia el nuevo mapa de transporte busca cerrar un ciclo de incertidumbre que dejó a barrios enteros aislados durante cuatro semanas consecutivas.
TM