15/05/2026 - Edición Nº1193

Opinión


Inflación de abril

Javier Milei y la banalización de los golpes de Estado

15/05/2026 | Salió el numero de la inflación y Milei volvió a hablar de un “golpe”. Desplazó la responsabilidad hacia afuera.



El INDEC informó que la inflación de abril fue de 2,6%, con un acumulado de 11,6% en el año y 47,3% interanual. Horas después, Javier Milei celebró el dato en una entrevista en Neura y volvió a explicar la aceleración de precios de los meses anteriores con una fórmula que ya había usado en abril: dijo que en 2025 enfrentó “claramente un intento de golpe de Estado” y apuntó contra medios, empresarios y sectores políticos.

Según su versión, esa presión produjo una caída en la demanda de dinero y tensó variables financieras que terminaron impactando sobre la inflación.

La misma idea ya había aparecido en AmCham

La frase no surgió improvisadamente. En el AmCham Summit de abril, Milei ya había hablado de “el intento de la política de generar un golpe de Estado” al referirse a la corrida cambiaria, al riesgo país y a la presión legislativa sobre el equilibrio fiscal. En aquel discurso sostuvo que el Congreso sancionó “más de 40 leyes” para romper su programa económico y ubicó esa secuencia dentro de una ofensiva política desestabilizadora.

Lo que ocurrió anoche en Neura fue una repetición de ese marco, ahora con el dato de inflación de abril como respaldo para reforzar el relato oficial.

Una palabra cada vez más amplia

El problema político aparece en el uso del concepto. “Golpe de Estado” es una expresión muy precisa en la historia argentina. Remite a la ruptura del orden constitucional, al desplazamiento por la fuerza de un gobierno y a la clausura del sistema democrático. Milei la viene usando para nombrar otra cosa: conflictos parlamentarios, críticas periodísticas, presión de empresarios, marchas callejeras o movimientos financieros adversos.

Esa ampliación le sirve para dramatizar la escena y ordenar enemigos. También le quita espesor histórico a una palabra que en la Argentina tiene un peso excepcional.

El antecedente de marzo

La banalización no empezó con la economía. En marzo de 2025, después de la protesta de jubilados y de los incidentes frente al Congreso, el Gobierno habló otra vez de “intento de golpe de Estado”. Guillermo Francos usó esa expresión y la Casa Rosada la dejó correr como lectura general de la jornada. En aquel momento, la acusación funcionó para endurecer el clima político y justificar la represión.

Ahora el mismo concepto reaparece para explicar inflación, corrida cambiaria y resistencia al programa económico. La palabra viaja de la calle a los mercados y de los mercados al Congreso sin cambiar de forma.

La política siempre queda del otro lado

En Neura, Milei eligió una explicación que desplaza la responsabilidad hacia afuera. No hubo una reflexión sobre el peso de tarifas, combustibles, educación o inercia inflacionaria. Tampoco apareció una revisión del propio programa económico en un momento en que la desinflación avanza más lento que lo prometido.

La estructura del argumento fue otra: el Gobierno acertó, la política quiso romperlo, los medios y empresarios colaboraron, y la inflación subió por ese ataque. Ese mecanismo ya forma parte estable del discurso oficial.

El Milei de siempre

Durante semanas circularon lecturas sobre un Milei más cuidadoso, más pragmático o más atento a los costos del ajuste. La entrevista de anoche volvió a mostrar otra cosa. Apareció el mismo Presidente que frente a cada límite prefiere redoblar, personalizar el conflicto y convertir la oposición al Gobierno en una amenaza extrema.

La novedad, en este caso, es el desgaste del lenguaje. Cuando todo termina siendo un golpe de Estado, la palabra pierde potencia descriptiva y gana valor como consigna de combate. Ahí está el centro del problema: el Presidente usa uno de los conceptos más graves de la tradición política argentina con una liviandad que lo vuelve herramienta de coyuntura. 

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