16/05/2026 - Edición Nº1194

Internacionales

Elecciones

Perú 2026: Sánchez lleva a la izquierda al balotaje y alerta al mercado

16/05/2026 | El avance de Roberto Sánchez reabre el debate sobre Constitución, minería e inversión regional, con impacto posible sobre Argentina.



Roberto Sánchez, candidato de izquierda en Perú, quedó encaminado al balotaje presidencial de junio frente a Keiko Fujimori tras un conteo que se extendió durante casi un mes. Según Reuters, Sánchez terminó con 12,03% de los votos, apenas por encima de Rafael López Aliaga, que alcanzó 11,90%, con una diferencia de 21.210 sufragios. El dato central es político y económico a la vez: Perú vuelve a decidir su rumbo entre una agenda estatista y una alternativa de centroderecha.

La elección llega después de años de inestabilidad institucional, presidentes debilitados y una economía que depende en gran medida de la minería para sostener exportaciones, divisas e inversión. Sánchez aparece vinculado al espacio del expresidente Pedro Castillo y plantea una nueva Constitución con carácter plurinacional, un punto que ya encendió alertas en empresas, analistas y mercados. El riesgo no está solo en quién gane, sino en qué reglas económicas podrían cambiar después de la segunda vuelta.

Perú


Perú es un país de Sudamérica que abarca una sección del bosque del Amazonas y Machu Picchu, una antigua ciudad inca en las alturas de los Andes.

Minería bajo presión

El caso peruano tiene un espejo claro en Chile 2021, cuando Gabriel Boric llegó al poder con una promesa de cambio social, discusión constitucional y mayor presencia del Estado. La comparación no es mecánica, pero sí útil: en ambos casos, la izquierda conectó con malestar social, regiones relegadas y críticas al modelo de mercado. En Chile, la reacción financiera fue inmediata, con caída del peso y retroceso bursátil tras la victoria de Boric; en Perú, la tensión se concentra sobre contratos, permisos y continuidad de proyectos mineros.

Perú es una pieza clave del cobre latinoamericano y tiene una cartera minera estimada en unos USD 64.000 millones, con fuerte peso de proyectos cupríferos. Si la incertidumbre política demorara una fracción de esa inversión, el impacto se sentiría en empleo, recaudación, exportaciones y disponibilidad futura de divisas. El punto sensible para los inversores es que una nueva Constitución, combinada con revisión de contratos, puede convertir la promesa electoral en riesgo regulatorio concreto.


Roberto Sánchez llega al balotaje y pone presión sobre minería, mercados y Argentina.

Rebote argentino

Para Argentina, el balotaje peruano importa menos por el comercio directo que por la competencia regional por capital. Si Perú endurece reglas sobre minería o transmite inseguridad jurídica, una parte de la inversión podría mirar con más atención al litio, el cobre y la energía argentina. Pero el beneficio no sería automático: un giro intervencionista en Lima también puede elevar la prima de riesgo para toda América Latina, encareciendo financiamiento y obligando a los proyectos argentinos a mostrar reglas más estables.


Perú revive el dilema chileno: cambio constitucional, riesgo fiscal e inversión minera.

La lectura final es que Perú vuelve a poner en debate el costo económico de las agendas de izquierda cuando prometen expansión estatal sin explicar con claridad su financiamiento. Chile mostró que incluso con instituciones más firmes el ajuste fiscal termina apareciendo; Perú llega a esa discusión con menos estabilidad política y una minería más expuesta al conflicto. Para Javier Milei, el episodio funciona como contraste regional: Argentina puede captar capital si ofrece previsibilidad, pero perderá esa oportunidad si el ruido latinoamericano contamina la confianza inversora.