En plena pandemia, mientras el mundo parecía detenido, una búsqueda personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento que hoy produce entre 5 y 6 mil kilos de miel al año. Desde la localidad bonaerense de 25 de Mayo, Fiorella Ilari encontró en la apicultura mucho más que una actividad económica: halló un trabajo diario, un refugio y una pasión que creció al ritmo de sus colmenas.
La historia cobra especial sentido en el marco de la Semana de la Miel, que se celebra del 14 al 20 de mayo bajo el lema “Más Miel Todo el Año”, una campaña impulsada por CAFraM - Cámara Argentina de Fraccionadores de Miel- y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que busca incentivar el consumo interno y visibilizar el trabajo de los productores apícolas.
Fiorella no venía de una familia de apicultores. Si bien siempre estuvo vinculada al campo, las abejas eran hasta entonces un universo desconocido. Todo comenzó en 2020, cuando descubrió un curso impulsado por el INTA y el grupo “Reina de Corazones”, destinado exclusivamente a mujeres rurales bonaerenses.
Colmenas en el campo de 25 de Mayo“Me metí en ese curso y lo empecé a hacer con mi mamá. Ese primer año compré cinco núcleos y fui aprendiendo”, recordó. Lo que en principio pensaba como un hobby terminó transformándose en algo mucho más profundo.
Sin experiencia previa, Fiorella empezó a capacitarse de manera virtual y a sumar práctica a campo. “Cuando abrí mi primera colmena dije: ‘¿Y ahora qué hago? ¿Qué miro?’”, contó entre risas. Con el acompañamiento de apicultores de 25 de Mayo y Saladillo, fue aprendiendo el manejo diario y creciendo dentro de la actividad.
Pero hubo un momento clave. En 2022, atravesada por un momento familiar doloroso, decidió apostar de lleno a la apicultura. “No solo por la parte económica, sino también por la parte mental y personal, porque me permitió estar ocupada y enfocada en eso”, explicó.
En la Semana de la Miel, Fiorella cuenta cómo encontró en las abejas un proyecto de vidaLo que terminó de enamorarla fue el funcionamiento interno de las colmenas. “La vida de la abeja es increíble. Toda la organización y el trabajo que hacen adentro de la colmena te atrapan. Una vez que entrás en ese mundo, ya no podés salir”, aseguró.
Los comienzos fueron totalmente artesanales. Su primera extracción de miel fue en el patio de su casa, con un extractor manual y rodeada de abejas. “Fue todo un lío, pero muy divertido. Después uno mira para atrás y no puede creer cómo arrancó y a dónde llegó”, recordó.
El salto ocurrió en 2023, cuando consiguió un espacio en el Parque Industrial de 25 de Mayo para montar su propia sala de extracción y envasado. Así nació formalmente “Tres Reinas Miel”, una marca cuyo nombre resume el corazón del proyecto: sus dos hijas y ella.
Hoy, además de producir con sus propias colmenas, envasa miel cremosa y comercializa en supermercados, dietéticas y comercios de distintas localidades bonaerenses, además de puntos de venta en Capital Federal y La Pampa
“Al tener todo en regla, podemos vender en comercios y supermercados”, explicó sobre el proceso de consolidación de su emprendimiento, que incluyó adaptarse a todas las exigencias sanitarias y de habilitación del sector.
Fiorella forma parte de CAFraM y además de pensar en crecer, también pone el foco en la importancia de fomentar el consumo interno de miel.
“Estaría bueno generar más consumo local y que no se exporte tanta miel a granel. Que el argentino consuma más miel en su día a día y no solamente con el té cuando le duele la garganta”, planteó.
Para la apicultora, todavía existe una barrera cultural alrededor del producto, aunque destacó las campañas de difusión que se vienen realizando en los últimos años para alentar el consumo y fortalecer su valor en el mercado interno.
Productos envasados "Tres Reinas Miel”Mientras tanto, sus objetivos siguen creciendo. Sueña con exportar algún día y ampliar la capacidad de fraccionamiento comprando miel a otros productores para envasar mayor volumen bajo su marca.
Detrás de cada frasco de miel, Fiorella construyó también una historia de aprendizaje, esfuerzo y reconstrucción personal. Aquella búsqueda que empezó en pandemia con apenas cinco colmenas hoy se transformó en un emprendimiento consolidado, con producción propia, puntos de venta en distintas provincias y nuevos desafíos por delante.