El 16 de mayo de 2011, el Tribunal Oral Federal de Resistencia condenó a prisión perpetua a ocho militares por la Masacre de Margarita Belén, uno de los episodios más brutales del terrorismo de Estado en el nordeste argentino. La lectura del fallo se realizó después de un juicio que incluyó más de 120 testigos y unas 60 audiencias orales y públicas.
La presidenta del tribunal, Gladys Yunes, leyó las condenas a prisión perpetua para Athos Renés, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Ricardo Losito y José Luis Patetta, considerados coautores de homicidios agravados por alevosía y por el número de víctimas. En cambio, el expolicía Luis Alfredo Chas fue absuelto por falta de pruebas, una decisión que provocó tensión dentro de la sala. La sentencia llegó 35 años después de los fusilamientos de diciembre de 1976.
Mientras familiares de los condenados reaccionaban con alivio, del lado de las víctimas hubo gritos, llanto y reclamos por los desaparecidos de la causa. Juan Andrés Sala, hijo de Néstor Sala —asesinado en la masacre—, increpó a uno de los imputados durante la audiencia. También familiares de Fernando Piérola reclamaron información sobre el destino de los cuerpos de las víctimas desaparecidas.
La Masacre de Margarita Belén fue un operativo represivo realizado durante la última dictadura militar argentina en el que fueron asesinados 22 presos políticos que estaban bajo custodia del Ejército. Los detenidos habían sido sacados de cárceles y centros clandestinos de la provincia del Chaco con la excusa de un “traslado” hacia Formosa. En el trayecto, sobre la Ruta Nacional 11, cerca de la localidad de Margarita Belén, fueron ejecutados por fuerzas militares y policiales.
La prensa del momento –bajo férra censura previa- presentó los hechos como un supuesto intento de fuga. Sin embargo, las investigaciones judiciales determinaron que se trató de ejecuciones planificadas en el marco del terrorismo de Estado. Además de las condenas, el tribunal ordenó investigar posibles falsos testimonios vinculados al juicio. La sentencia fue considerada uno de los fallos más importantes vinculados a delitos de lesa humanidad en la provincia del Chaco y representó un punto central en los procesos de Memoria, Verdad y Justicia.
Tras la lectura del fallo, familiares de las víctimas y militantes de organismos de derechos humanos comenzaron a cantar el Himno Nacional dentro de la sala de audiencias.
Entre abrazos, lágrimas y aplausos, la escena marcó el cierre de una jornada histórica para las familias que durante décadas reclamaron justicia por la Masacre de Margarita Belén.