El estadio Mary Terán de Weiss fue escenario de un hito histórico: 16.920 fanáticos asistieron a las semifinales del Buenos Aires Premier Pádel P1, superando el récord de 16.156 fijado en 2025. La Argentina reafirma así su condición de epicentro mundial de este deporte, con jugadores y fanáticos reclamando por una mayor consolidación del circuito en nuestro país.
A diferencia del torneo pasado donde el frío pegó fuerte entre el público y los jugadores, esta vez la organización tomó nota y no solo hubo un mejor sistema de ventilación, sino que también se instalaron carpas a lo largo y a lo ancho del parque con propuestas para todos los gustos: venta de paletas, merchandising oficial, indumentaria deportiva y food tracks y puestos de comida alrededor de todo el estadio.
Esta experiencia, además, tuvo su costado tecnológico ya que a cada asistente se le entregó una pulsera que cambiaba de color en distintos momentos del partido, dando un marco visual espectacular y con la hinchada argentina coreando "Olé, olé, olá" durante toda la jornada.
En el cuadro femenino, la gran protagonista fue Delfi Brea, que junto a Gemma Triay levantó un partido dramático ante Sofía Araújo y Claudia Fernández. Tras perder el primer set 3-6, salvaron un match point en el segundo y se impusieron por 7-6 (1), 6-4 en más de tres horas de juego. La porteña celebró con el público argentino su pase a la 12ª final consecutiva del circuito, en un estadio que no paró de corear su nombre.
Las estadísticas del partido reflejaron la superioridad de las ganadoras en los momentos clave. Brea y Triay obtuvieron el 51% de los puntos totales (107 de 208), con un sólido 59% de efectividad al saque (58 de 99) y un 45% al resto (49 de 109), cifras que muestran su equilibrio entre ataque y defensa. Además, lograron una racha de nueve puntos consecutivos, síntoma de su dominio emocional y técnico en los tramos decisivos del encuentro.
En contraste, Fernández y Araújo se quedaron en 49% de puntos totales, con menor consistencia tanto al servicio como en la devolución. El rendimiento de Delfi Brea, especialmente en los intercambios largos, fue determinante para sostener la remontada y encaminar a la dupla hispano‑argentina hacia una nueva final en Buenos Aires.
La otra semifinal femenina también fue una batalla, pero esta vez auténticamente española: Bea González y Paula Josemaría remontaron ante Ariana Sánchez y Andrea Ustero por 2-6, 7-5 y 6-4, asegurando una final soñada contra las número 1 del mundo.
En el cuadro masculino, el argentino Agustín Tapia y el español Arturo Coello confirmaron su condición de número uno al vencer a Franco Stupaczuk y Mike Yanguas por 6-2, 7-6. El catamarqueño fue ovacionado por un estadio que vibró con cada punto de los llamados “Golden Boys”.
Las estadísticas del duelo confirmaron la autoridad de los número uno en Buenos Aires. Tapia‑Coello dominaron el encuentro con un 55% de los puntos totales ganados (66 de 120), sustentados en un 67% de efectividad al saque (41 de 61) y un sólido 42% al resto (25 de 59). Su consistencia en ambos rubros les permitió controlar el ritmo y neutralizar los intentos de reacción de sus rivales, que quisieron llegar al tercer set con una racha de varios puntos consecutivos, pero fue insuficiente para la química indestructible de los Golden Boys.
Al cierre de esta edición, la segunda semifinal masculina terminó por coronar un día histórico con el gran triunfo de Alejandro Galán y Fede Chingotto frente a Juan Lebrón y Leo Augsburger. Los líderes de la Race 2026 sorprendieron con un demoledor arranque de 6-0 en el primer set, y a pesar de que en los papeles se esperaba una reacción del Lobo y Leo, finalmente cedieron el segundo parcial por 6-3. La historia dirá que llegaron a semis de un P1, pero los N° 2 del mundo vuelven a confirmar que son la única pareja que le puede hacer sombra a Agustín Tapia y Arturo Coello.
En definitiva, el récord de público no solo refleja la pasión argentina por la paleta, sino también la idolatría por una generación que hace magia en cada partido y permite el crecimiento del circuito, que ya supera los 30 millones de jugadores en 130 países. En ese sentido, Buenos Aires se consolida como una plaza clave en el calendario internacional, pero donde vaya el pádel habrá tribunas llenas.