La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad de alta prevalencia y un factor crítico de salud pública en la región. La patología cardiovascular representa la principal causa de muerte en América y la HTA es responsable de más del 50% de estos casos. En el marco de su Día Mundial, se recuerda que se define como el aumento sostenido de la presión arterial por encima de los valores normales.

Los registros médicos consideran que una persona es hipertensa cuando iguala o supera los 140 mmHg de presión sistólica y los 90 mmHg de presión diastólica. Las estadísticas locales son alarmantes: se estima que uno de cada tres argentinos padece esta condición. El gran desafío radica en que la mitad de los afectados desconoce su cuadro y solo uno de cada cuatro logra tenerlo bajo control.
Al respecto, Miguel Schiavone, especialista del Hospital Británico, explica que esta enfermedad crónica puede pasar desapercibida durante muchos años. Por esta razón, el profesional destaca que el control periódico y la detección temprana resultan fundamentales para prevenir complicaciones cardiovasculares graves. El cuerpo suele adaptarse a niveles peligrosos de presión mientras el daño ocurre de forma totalmente invisible.
Por su parte, Marcelo Cáncer, cardiólogo de Ospedyc, coincide en que la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes. El apodo de "asesino silencioso" se debe justamente a esa falta de síntomas iniciales que retrasa el diagnóstico. La fuerza persistente con la que circula la sangre va dañando las arterias de manera progresiva, elevando el riesgo de sufrir graves eventos médicos.
Entre las principales causas de esta patología se encuentran el sedentarismo, el tabaquismo, el estrés crónico, la obesidad y la mala calidad del sueño. Asimismo, influyen de forma directa el consumo excesivo de sal y la ingesta habitual de productos ultraprocesados. Sostener estos niveles elevados en el tiempo aumenta la probabilidad de padecer accidentes cerebrovasculares, infartos agudos de miocardio y enfermedad renal crónica.
Para contrarrestar este panorama, los especialistas recomiendan priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y fibras, reduciendo al máximo los agregados de sodio. También aconsejan realizar actividad física regular, mantener un peso saludable y asegurar un buen descanso nocturno. La herramienta más eficaz sigue siendo el registro constante de los valores de presión para compartirlos luego en la consulta médica.
Finalmente, para lograr una medición adecuada en el hogar, se sugiere utilizar siempre un tensiómetro automático que esté debidamente validado. El procedimiento debe realizarse en estado de reposo, con el brazo apoyado firmemente a la altura del corazón. Los médicos aconsejan tomar al menos dos lecturas consecutivas con un breve intervalo para obtener un promedio mucho más preciso.