17/05/2026 - Edición Nº1195

Política

Memoria, verdad y justicia

Del golpe a la cárcel: cómo terminó el símbolo más brutal de la dictadura

17/05/2026 | Fue el rostro más emblemático del terrorismo de Estado instaurado tras el golpe del 24 de marzo de 1976. Nunca se arrepintió de nada y se llevó valiosa información a la tumba.



El 17 de mayo de 2013 murió, a los 87 años, el dictador Jorge Rafael Videla, principal responsable del régimen militar que encabezó el período más sangriento de la historia argentina contemporánea. Falleció en el penal federal de Marcos Paz, donde cumplía condena perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

Videla había nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 2 de agosto de 1925. Formado en el Ejército, construyó una carrera militar que lo llevó a convertirse en comandante general de la fuerza en 1975, durante el gobierno de Isabel Perón. Apenas meses después, encabezó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que derrocó al gobierno constitucional y dio inicio al Proceso de Reorganización Nacional.

El arquitecto del terrorismo de Estado

Durante su gobierno de facto, la Argentina vivió un plan sistemático de persecución, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas. Organismos de derechos humanos estiman en 30 mil los desaparecidos durante la dictadura.

Centros clandestinos de detención funcionaron en todo el país bajo control militar. Miles de personas fueron privadas ilegalmente de la libertad, sometidas a tormentos y ejecutadas sin juicio previo. También se desarrolló un plan de apropiación de bebés nacidos en cautiverio, cuyos hijos fueron entregados ilegalmente a otras familias.

El régimen encabezado por Videla además impuso censura, prohibió la actividad política y encarceló a dirigentes de los principales expresiones partidarias, en el marco de una profunda destrucción del tejido social y económico argentino.

Del poder absoluto al banquillo de los acusados

Tras dejar el poder en 1981, Videla conservó durante algunos años influencia dentro de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el retorno democrático impulsado por Raúl Alfonsín abrió el camino para el histórico Juicio a las Juntas.

Mediante el Decreto 158/83, Alfonsín ordenó investigar todo lo actuado por las sucesión de juntas militares que ostentaron el poder desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 30 de junio de 1982. La última junta no fue investigada. En 1985, el expresidente de facto fue condenado a prisión perpetua en uno de los procesos judiciales más importantes de la historia argentina y latinoamericana.

A pesar de la gravedad de los delitos, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó en 1990. La medida generó un fuerte rechazo de organismos de derechos humanos y amplios sectores de la sociedad.

El regreso a prisión y las últimas condenas

La impunidad no fue definitiva. En 1998 volvió a quedar detenido, acusado por el robo sistemático de bebés durante la dictadura. Años más tarde, la nulidad de las leyes de impunidad y de los indultos permitió reabrir las causas por crímenes de lesa humanidad.

En 2010 recibió una nueva condena a prisión perpetua por delitos cometidos en Córdoba y, en 2012, fue nuevamente condenado. A diferencia de otros represores que buscaron beneficios o prisión domiciliaria, Videla murió en una cárcel común, convertido en el símbolo más visible del terrorismo de Estado en la Argentina.