Lo saben Néstor Grindetti (Independiente-PRO), Sebastián Pareja (San Lorenzo-La Libertad Avanza) y Augusto Costa (Unión por la Patria-Vélez): en la Argentina, el fútbol hace tiempo dejó de ser solamente un deporte.
Los clubes se transformaron en estructuras de poder, cajas de resonancia social y plataformas de proyección política capaces de construir dirigentes con volumen electoral propio. En ese escenario, no llama la atención que dirigentes de la política hagan pie en importantes instituciones del fútbol. Sentarse a la mesa de Viamonte 1366 los seduce tanto como el crecimiento de sus expresiones polìticas en las elecciones de 2027.
Néstor Grindetti es presidente del Rojo de Avellaneda y busca la reelección. Es un hombre de gestión en CABA y en Lanús, pero al parecer, su nuevo trabajo institucional le gusta, al punto de tener ganas de quedarse unos años más.
Sebastián Pareja se invocró en la política de San Lorenzo de Almagro, luego de que el club sintiera lo bueno y lo malo que significó la experiencia de Marcelo Tinelli –su hincha más famoso- por los espacios de poder del club de Boedo. El armador libertario quiere ser presidente del club, para lo cuál deberá vencer a cuatro listas que están anotadas para competir. La grieta, en política es muy grande, pero una pelota alcanza para cerrarla: hombres cercanos a Andrés “Cuervo” Larroque, forman parte del armajo parejista.
Augusto Costa es ministro de Producción en la provincia de Buenos Aires. En su caso, actualmente es vicepresidente de Vélez Sarsfield. El presidente todavía no dijo si tiene intención de ir por un nuevo mandato, pero suponiendo que el candidato sea el ministro bonaerense, del otro lado está Carlos Triacca. El apellido es familiar, porque se trata del hermano del ex ministro de Trabajo durante la gestión de Cambiemos, Jorge Triacca. De darse esa elección, no sería un peronista contra alguien del PRO, sino contra un integrante del emergente espacio de Dante Guebel.
La lista de dirigentes deportivos que dieron el salto a la política -o de la política al fútbol- o que intentaron conciliar ambas, sigue creciendo. Además de Macri, aparecen nombres como Matías Lammens, Marcelo Tinelli, Rodolfo D’Onofrio o Hugo Moyano, entre otros dirigentes que combinaron gestión deportiva, exposición pública y armado político.

La dinámica también funciona en sentido inverso: intendentes, sindicalistas y operadores territoriales desembarcan en los clubes buscando ampliar influencia y capital simbólico. En un país donde el fútbol moviliza pasiones masivas, la política encontró desde hace años un escenario ideal para construir poder, instalar candidatos y disputar liderazgo social.