10/06/2026 - Edición Nº1219

Internacionales

Hallazgo arqueológico

La tumba de Tutankamón y el tesoro intacto que asombró al mundo

18/05/2026 | El sepulcro descubierto en Egipto guardaba miles de elementos acumulados desde hacía más de tres mil años y transformó para siempre la arqueología moderna.



Cuando el arqueólogo británico Howard Carter ingresó a la tumba de Tutankamón en noviembre de 1922, no encontró un espacio vacío y solemne como muchos imaginaban. Frente a él apareció una escena completamente abarrotada: muebles, cofres, carros desmontados, estatuas, armas, joyas y objetos cotidianos cubrían prácticamente cada rincón del sepulcro.

La imagen era tan impactante que el propio Carter describió el lugar como una acumulación imposible de piezas apiladas unas sobre otras. Aquel descubrimiento, realizado en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor, se convertiría en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia.

Una tumba pequeña llena de objetos

A diferencia de otros faraones egipcios, Tutankamón murió muy joven, probablemente entre los 18 y 19 años. Muchos especialistas creen que su tumba original no estaba preparada y que debió utilizarse un sepulcro más pequeño de lo habitual para un rey.

Eso explicaría por qué más de cinco mil objetos terminaron almacenados en habitaciones reducidas. Había camas ceremoniales, tronos dorados, alimentos conservados, sandalias, ropa, perfumes, instrumentos y hasta carros utilizados para la guerra o las ceremonias reales.

El hallazgo permitió conocer detalles inéditos sobre cómo vivía la realeza egipcia hace más de tres mil años. No solo aparecieron tesoros de oro: también sobrevivieron elementos cotidianos que mostraban la alimentación, la vestimenta y las costumbres del Antiguo Egipto.


El trono dorado de Tutankamón, una de las piezas más emblemáticas del descubrimiento.

Los saqueos y el misterio del orden alterado

Aunque durante décadas se creyó que la tumba había permanecido completamente intacta, investigaciones posteriores revelaron que sufrió al menos dos robos en la antigüedad. Sin embargo, los saqueadores no lograron llevarse la mayoría de las piezas valiosas.

Tras esos intentos de saqueo, funcionarios egipcios volvieron a sellar la tumba y reorganizaron rápidamente muchos objetos. Por eso los arqueólogos encontraron cajas abiertas, piezas fuera de lugar y sectores desordenados.

Aun así, el estado de conservación seguía siendo extraordinario. A diferencia de otras tumbas reales saqueadas durante siglos, la de Tutankamón conservaba una enorme parte de su contenido original.


Objetos cotidianos encontrados en la tumba, entre ellos sandalias, cofres y recipientes ceremoniales.

Diez años para retirar el tesoro

El trabajo arqueológico fue extremadamente lento. Carter y su equipo tardaron casi una década en clasificar, fotografiar y trasladar cada pieza sin destruirla. Muchos objetos eran tan frágiles que podían desintegrarse al contacto con el aire después de haber permanecido sellados durante siglos. Antes de mover cualquier elemento, los investigadores debían registrar cuidadosamente su posición exacta y documentar cada detalle.

Con el tiempo, el descubrimiento transformó la egiptología moderna y alimentó una fascinación mundial por el Antiguo Egipto que continúa hasta hoy. Más de cien años después, la tumba de Tutankamón sigue siendo una de las ventanas más completas hacia el mundo de los faraones.