18/05/2026 - Edición Nº1196

Opinión


Rumbo al 2027

La amenaza de Cristina rompiendo el peronismo y Milei sin reelección

18/05/2026 | El presidente hace tres años que está gobernando, y cuando le piden piedad lo único que hace es insultar y decirle al sufrido que no entiende lo que dice.



Peronismo, no te hagas los rulos. No te sumes a la foto. Por ahora, estas afuera. Todas estas definiciones les puede caber a lo que todavía se conoce como Fuerza Patria. Porque si bien muchos “olieron sangre”, todavía les falta mucho para agarrar los pochoclos que comía, sentado en la playa, “Pepe” Albistur, el esposo de la siempre bien sponsoreada Victoria Tolosa Paz.

Ella más un conjunto de dirigentes de diferentes extracciones propusieron un armado parecido al de “volvemos mejores” que presentaron Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández. Junto con Juan Manuel Olmos, un puñado de intendentes bonaerenses como Gastón Granados y Federico Achaval y el ex titular de la Aduana massista, Guillermo Michel, proponen un peronismo austero y que cuidará el superávit fiscal y combatirá la impresión indefinida de billetes.

El peronismo, sin embargo, tiene razones para ser optimista sobre su futuro electoral. A pesar de los fuertes debates internos, y la grieta existente entre la jefa y su ex pupilo político, Axel Kicillof, la actualidad libertaria los hace sentir más cerca del poder que hace cinco meses atrás. Eso sí. Todo estará dentro de los márgenes posibles siempre y cuando Cristina Fernández de Kirchner no termine armando Unidad Ciudadana 2.

Si ella, a través de su hijo Máximo, decide poner un intendente en cada municipio y un gobernador propio en la Provincia de Buenos Aires por fuera de la estructura del Movimiento Derecho al Futuro, lo promisorio ser convertirá en crisis.

La posibilidad de la fractura es algo que también está presente en el antiperonismo bonaerense, la base de cualquier expectativa electoral. Diego Santilli se transformó en el único político que le ganó al peronismo unido en dos oportunidades, pero para eso siempre fue acompañado por un esquema opositor unificado en una sola lista. La de Juntos en 2021 y la de La Libertad Avanza cuatro años después.

Cuando en 2023 el PRO y La libertad Avanza se presentaron con dos listas diferentes en la Provincia y los 135 distritos, la oposición fracasó. Fuerza Patria arrasó y logró la reelección de Axel Kicillof. ¿Qué pasará en la próxima elección? ¿Se le puede creer a Mauricio Macri cuando dice que tendrán candidatos propios en todo el país? ¿Pondrá en riesgo el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires? Nadie cree que esto pueda suceder. El público que votó a Macri y luego lo hizo por Milei solo quiere la unidad antes que aparecer funcional al kirchnerismo.

Pero con Cristina presa, ¿existe el kirchnerismo? Axel Kicillof es el primero que desea no discutir más eso, aunque su discurso no lo ayude. Sigue siendo parte de un extremo que en muchas provincias dicen que ya fracasó. Pero ante la continuidad de la motosierra con una altísima dosis de corrupción, que el gobernador sea percibido como una persona honesta es un valor inestimable que ninguno de sus propios aliados puede presentar.

No obstante, es muy factible que la próxima discusión electoral ya no sea a favor o en contra de Cristina o del propio Macri. La pregunta sería si vale la pena mantener semejante sufrimiento en post de un futuro promisorio. Javier Milei no sabe cambiar nada, ni siquiera su manera de entender a su electorado. Lo que lo llevó a la Presidencia ya no alcanza ni es lo mismo. Él hace tres años que está gobernando, y cuando le piden piedad lo único que hace es insultar y decirle al sufrido que no entiende lo que dice.

En cada encuesta, focus o reunión social la pregunta que formulan los que fueron a votar a Milei como castigo a todo lo viejo empiece a ser la misma. ¿Y ahora a quien votamos? No hay sector social, profesional o productivo que esté mejor ahora que hace dos años. La plata no alcanza o no se puede ahorrar. El gobierno no cumple con la ley que aprobó presupuestos determinados para la educación universitaria y los discapacitados. Y Manuel Adorni aparece firmando cada una de esas restricciones.

No es raro que los que no están todavía viendo la lona piensen que pueden ser los próximos en caer ahí. Para peor, cuando buscan una palabra de su líder, lo único que escuchan son gritos, insultos y retos, esos que en el pasado caían bárbaro pero ahora lo hacen ver un hombre roto conduciendo un país.

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