Una nueva encuesta de la consultora Giacobbe & Asociados dejó un dato que llamó la atención en plena batalla cultural impulsada por el gobierno de Javier Milei: la palabra más asociada por los encuestados al término “progresismo” fue “avance”, mientras que en el caso de “liberalismo” la definición que más sobresalió fue “pobreza”.
El estudio, realizado entre el 4 y el 9 de mayo de 2026 sobre 2.500 casos en todo el país, incluyó una tradicional nube de palabras para medir percepciones espontáneas alrededor de dos conceptos centrales del debate político actual.
Los resultados muestran un escenario mucho más mezclado y ambiguo de lo que suele aparecer en la discusión política diaria o en las redes sociales: ni el progresismo aparece completamente demonizado ni el liberalismo logra consolidarse como un concepto socialmente homogéneo y positivo.
En el universo libertario, el “progresismo” suele ser utilizado como un término peyorativo asociado al estatismo, al colectivismo y a las políticas culturales impulsadas en las últimas décadas.
Sin embargo, la encuesta de Giacobbe detectó que la palabra más repetida para definir “progresismo” fue “avance”.
El dato representa un llamado de atención para la narrativa cultural del oficialismo, que desde la campaña presidencial de Milei intenta instalar al progresismo como sinónimo de decadencia política, económica y social.
De todos modos, la nube de palabras también mostró asociaciones fuertemente negativas. Entre los términos que aparecieron vinculados al progresismo figuran “decadencia”, “basura” y “corrupción”.
Eso refleja que el concepto genera rechazo en una parte importante de la sociedad, aunque no de manera uniforme ni absoluta.

La situación se invierte parcialmente cuando se observa la percepción sobre el “liberalismo”, una de las banderas ideológicas del presidente Milei.
La palabra que más sobresalió en la nube de respuestas fue “pobreza”. El dato vuelve a mostrar que el liberalismo económico todavía carga con asociaciones negativas en sectores sociales que vinculan esas ideas con ajuste, desigualdad o crisis económicas.
No obstante, también aparecieron definiciones positivas y alineadas con el discurso libertario, como “libertad”, “progreso” y “camino correcto”.
En otras palabras, el liberalismo tampoco logra consolidar una identidad social totalmente favorable pese a la fuerte centralidad política y mediática que ganó desde la llegada de Milei al poder.

La encuesta parece mostrar que la polarización ideológica en Argentina todavía no terminó de cristalizar en términos culturales profundos.
Aunque Milei logró instalar conceptos libertarios en el centro de la discusión pública y modificar buena parte del lenguaje político cotidiano, los resultados sugieren que amplios sectores sociales continúan teniendo miradas contradictorias o ambivalentes sobre esos conceptos.
El informe expone que las categorías “progresismo” y “liberalismo” no funcionan todavía como identidades completamente cerradas en la opinión pública, sino como ideas abiertas, atravesadas por experiencias personales, situaciones económicas y trayectorias políticas distintas.
El estudio fue realizado en todo el país entre el 4 y el 9 de mayo de 2026 mediante encuestas a dispositivos móviles. La muestra fue de 2.500 casos y el margen de error informado por la consultora es de +/- 2%.