La feroz interna que atraviesa a La Libertad Avanza dejó de ser un conflicto subterráneo y empieza a impactar directamente sobre el núcleo más sensible del gobierno de Javier Milei, donde ya admiten que el desgaste amenaza con llevarse puestos a funcionarios clave y profundizar el aislamiento presidencial.
En medio de las tensiones cruzadas entre Santiago Caputo, Martín Menem y distintos sectores libertarios, en la Casa Rosada crece la preocupación por el nivel de descontrol político interno y por la imposibilidad de Karina Milei de contener una disputa que ya desborda los límites habituales del oficialismo.

La situación también vuelve a poner bajo presión al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuyo nombre aparece cada vez más involucrado en las operaciones y enfrentamientos internos que atraviesan al Gobierno.
Dentro del oficialismo reconocen que el clima político es cada vez más tenso y que la lista de dirigentes considerados “traidores” no deja de crecer.
A los ya enfrentados Victoria Villarruel, Ramiro Marra, Mauricio Macri, Nicolás Posse y Diana Mondino, ahora se sumó Patricia Bullrich, señalada por sectores libertarios como una dirigente que comenzó a despegarse políticamente del Presidente.

La disputa más delicada hoy enfrenta a Santiago Caputo con Martín Menem, en una pelea que incluye acusaciones por operaciones en redes sociales y supuestas filtraciones internas destinadas a golpear a funcionarios del gabinete.
En paralelo, distintas voces cercanas al oficialismo sostienen que Javier Milei se muestra cada vez más irritable y convencido de que existe una operación permanente para debilitar a su gobierno.
Aunque conserva poder formal dentro del armado libertario, cerca de Karina Milei reconocen que la secretaria general enfrenta crecientes dificultades para ordenar las distintas tribus del oficialismo.

Incluso dirigentes cercanos a la Casa Rosada admiten que existe un área de influencia sobre la que “ya ni se anima a entrar”, en referencia al círculo político y estratégico que rodea a Santiago Caputo.
El deterioro interno además coincide con un escenario económico complejo, donde empresarios y operadores que inicialmente respaldaban el modelo libertario empiezan a mostrar dudas sobre la sustentabilidad política del proyecto.
Mientras algunos sectores del poder económico todavía sostienen expectativas por la estabilidad cambiaria y una eventual recuperación futura, dentro del Gobierno la pelea interna amenaza con convertirse en el principal factor de desgaste político de la administración Milei.