Una de las listas de selecciones nacionales que generó más expectativas de cara a la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA fue la de Brasil. El entrenador Carlo Ancelotti reveló los 26 nombres que buscarán el sexto título en Estados Unidos, México y Canadá y la gran novedad resultó la inclusión de Neymar.
El histórico delantero, hoy en el Santos, aseguró su lugar en la cita máxima pese a las dudas sobre su estado físico tras la rotura del ligamento cruzado anterior que sufrió en 2023. Sin embargo, su regreso marcó la salida estrepitosa de João Pedro, el delantero que brilla en la Premier League de Inglaterra.
La decisión de Ancelotti sacudió las expectativas del periodismo brasileño. Neymar, máximo goleador histórico de la selección con 79 tantos, regresó al equipo nacional después de casi tres años de ausencia.
El técnico italiano reconoció que el delantero de 34 años mejoró su condición física durante los últimos meses en el Santos y lo calificó como un jugador vital para el esquema del equipo.
Neymar enfrentó diversas crisis y lesiones desde su salida del Al Hilal de Arabia Saudita, pero su jerarquía pesó más que el presente de otros atacantes. Con esta convocatoria, el astro brasileño disputará su quinta Copa del Mundo, intentando guiar a su país a un trofeo que se le niega desde el año 2002.

La contracara de la alegría de Neymar se vivió en Ribeirao Preto, en el hogar de João Pedro. El delantero del Chelsea, que llegó al club londinense desde el Brighton por 55 millones de libras, observó el anuncio junto a su familia y amigos con la esperanza de ser convocado por primera vez a un Mundial.
En un video difundido por el medio Globo, se percibió el momento exacto en que la ilusión se transformó en desolación. La familia incluso llegó a preparar un asado para celebrar lo que parecía una convocatoria segura, pero el nombre del atacante de 24 años nunca sonó en la voz de Ancelotti.
João Pedro cumplió una temporada brillante en Inglaterra, donde marcó 23 goles (todos de campo) y recibió el premio al mejor jugador de su club. Pese a estos números y a ser un nombre frecuente en las últimas convocatorias, quedó afuera ante el retorno de la leyenda.
La omisión de João Pedro para privilegiar a Neymar despertó críticas feroces de referentes históricos. El legendario Zico no ocultó su malestar y aseguró que la selección brasileña padece una enfermedad peligrosa: vivir del pasado.
"Brasil es adicto a la nostalgia", sentenció el exfutbolista, quien cuestionó que se garantice un puesto por reputación y no por rendimiento actual. Para Zico, el fútbol internacional no funciona con la memoria ni es un "museo". El exjugador remarcó que João Pedro representa el perfil del delantero moderno: un jugador enérgico que presiona, se mueve con inteligencia y se sacrifica por el equipo.
Además, el ídolo brasileño lanzó un comentario amargo al afirmar que, si Pedro fuera español o inglés, los medios lo considerarían uno de los atacantes más destacados del mundo, pero que en Brasil sigue atrapado bajo la sombra de una superestrella icónica.

Ancelotti justificó su decisión mencionando la alta competencia interna y las dificultades de comparar el ritmo europeo con el calor y los viajes que exige la preparación en Sudamérica.
El técnico favoreció a otros perfiles como Vinícius Júnior, Rayan (Bournemouth) e Igor Thiago (Brentford), además del mencionado Neymar. Tras conocerse la noticia, João Pedro utilizó sus redes sociales para expresar su sentir. "La alegría y la frustración son parte del fútbol", escribió el atacante, quien prometió mantener la calma y la concentración pese a no cumplir el sueño mundialista.
El jugador del Chelsea deseó suerte a sus compañeros y afirmó que, a partir de ahora, será un fan más alentando por la conquista del sexto título para Brasil. La polémica quedó instalada en el corazón de la hinchada brasileña.
Mientras unos celebran el regreso del máximo referente técnico del siglo XXI, otros temen que la obsesión por el pasado y la "política" de nombres sobre el esfuerzo presente termine por autodestruir las chances de Brasil en el Mundial 2026. El Mundial será la prueba definitiva para determinar si la jerarquía de Neymar todavía alcanza para competir o si Brasil dejó pasar la oportunidad de renovar su ataque con la energía de su nueva generación.