25/05/2026 - Edición Nº1203

Judiciales

Río Negro

Advertencias y silencio: condenaron a un club y a un entrenador por el abuso de una jugadora

25/05/2026 | La víctima integraba el equipo femenino y veía al acusado como una figura clave para su futuro deportivo. Qué pena recibió.



El vínculo comenzó dentro de una cancha. Ella entrenaba en el equipo femenino de fútbol, viajaba a torneos y soñaba con crecer en el deporte. Él era un referente del club, entrenador de las jugadoras y alguien con influencia suficiente como para acercarlas a una selección o abrirles puertas dentro de la actividad. Años después, la Justicia concluyó que esa relación de poder fue utilizada para cometer abusos y responsabilizó no solo al entrenador, sino también a la institución deportiva que lo sostuvo pese a las advertencias.

El fallo fue dictado por el fuero Civil de Roca, que hizo lugar parcialmente a una demanda por daños y perjuicios presentada por la víctima contra el hombre y el club. La sentencia llegó después de que el entrenador recibiera una condena penal firme de seis años y nueve meses de prisión efectiva por abuso sexual agravado, al haberse aprovechado de la inmadurez sexual de la joven y de su rol como encargado de su formación deportiva.

Según se reconstruyó en la causa, el acusado convocaba a la chica a su departamento con distintas excusas vinculadas al equipo. Le decía que debían analizar rivales, hablar de estrategias o tratar cuestiones deportivas. Luego comenzaron los mensajes con contenido sexual, el envío de fotografías íntimas y las advertencias para que no hablara de lo que ocurría.

El debate sobre la prescripción

La jueza consideró probado que el entrenador se aprovechó de la vulnerabilidad de la víctima y de la autoridad que ejercía sobre ella dentro del club. También rechazó el planteo de prescripción presentado por la defensa del acusado y por la institución deportiva. Para la magistrada, el plazo no podía contarse desde el momento de los hechos porque la víctima era menor de edad y no pudo exteriorizar lo sucedido hasta años después.

Uno de los puntos más duros del fallo estuvo dirigido al club. La institución aseguró que desconocía lo que ocurría y sostuvo que no existían denuncias formales. Sin embargo, la jueza entendió que había rumores, advertencias y señales de alerta sobre conductas inapropiadas del entrenador con jugadoras, incluso menores de edad.

La sentencia también cuestionó que el club intentara despegarse argumentando que algunos hechos habían ocurrido fuera de sus instalaciones. Según la resolución, el vínculo abusivo nació precisamente a partir del rol que el entrenador tenía dentro de la estructura deportiva y del poder que la institución le otorgaba frente a las jugadoras.

En otro tramo, la magistrada habló de “silencio institucional” y de una lógica de tolerancia y protección hacia el acusado por tratarse de una figura reconocida dentro del club. A partir de testimonios de exjugadoras, referentes y personas vinculadas a la institución, concluyó que existió una red de omisiones que permitió que el hombre continuara ocupando espacios de poder.

Además de la reparación económica para la víctima, el fallo ordenó medidas de prevención y no repetición. El entrenador deberá realizar capacitaciones sobre género, violencias y masculinidades, mientras que el club tendrá que implementar programas de formación y elaborar un protocolo específico para detectar y abordar situaciones de violencia de género en el ámbito deportivo.