La saga de los juguetes que cobran vida cuando nadie los ve se prepara para romper con una tradición de casi tres décadas en la historia. Toy Story 5, la próxima entrega de la franquicia estrella de Pixar, marcará un hito al dejar atrás la etiqueta que la acompañó desde sus orígenes. Bajo la dirección de Andrew Stanton y la producción de Lindsey Collins, esta nueva propuesta tendrá una duración de de una hora y cuarenta y dos minutos.
La producción ha recibido la clasificación PG en los Estados Unidos, convirtiéndose oficialmente en la primera entrega de toda la saga en obtener dicha categoría. Históricamente, desde el estreno de la película original en 1995 hasta la llegada de la cuarta parte, cada uno de los títulos había mantenido la certificación G (Apta para todo público), consolidando a la marca como uno de los productos aptos para todo público dentro más queridos del cine contemporáneo. Si bien esta nueva etiqueta norteamericana sigue catalogando a la cinta dentro del cine infantil, funciona como una advertencia directa hacia los adultos sobre la presencia de elementos un poco más densos o serios.
La transición hacia este nuevo rango de audiencia abre una ventana para que el estudio explore tramas sustancialmente más complejas o sombrías, alejándose de las estructuras más tradicionales que definieron a su predecesora. Eso sí, habrá que ver con qué nos vamos a encontrar si tenemos en cuenta que ya hubo momentos de alta tensión dramática del pasado —como la icónica y perturbadora escena del incinerador de basura en la tercera parte— y así y todo lograron conservar el sello para audiencias generales.
En el plano local, el desembarco de este largometraje coincidirá con un panorama de exhibición renovado debido a las recientes disposiciones del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). En consonancia con las normativas aprobadas junto a las áreas nacionales de Educación y de Niñez, Adolescencia y Familia, Argentina adoptó un nuevo Protocolo de Calificación de Contenidos Audiovisuales. Este esquema actual sustituye la nomenclatura tradicional de "Apta para todo público" (ATP) por la letra G para el público general, mientras que aquellas producciones extranjeras con advertencia PG se homologan automáticamente bajo la nueva sigla SP (la que tendrá Toy Story 5), que determina la recomendación de Supervisión Parental para los menores.

Según comunicaron desde el INCAA, la implementación de este esquema técnico evalúa de forma objetiva ocho áreas específicas en cada producción, tales como el miedo, la violencia, el lenguaje inapropiado y la complejidad del tema central, con el fin de brindar mayor previsibilidad y transparencia a las familias sin caer en la censura previa.