24/05/2026 - Edición Nº1202

Judiciales

Chivilcoy

Del aula al encierro: la historia detrás de la condena a una escuela bonaerense por bullying

24/05/2026 | La Justicia de Mercedes responsabilizó a la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense por los padecimientos sufridos por un alumno que denunció años de hostigamiento escolar.



Primero fueron las burlas. Después los empujones, los golpes desde atrás y los escupitajos. Más tarde llegaron el miedo, el aislamiento y las crisis depresivas. Años después, la Justicia condenó a la Provincia de Buenos Aires por no haber frenado el hostigamiento que sufrió un adolescente en una escuela técnica de Chivilcoy.

J.A.M tenía interés por la informática y había decidido cambiarse a la Escuela Técnica N°1 “Mariano Moreno” para continuar allí sus estudios. Pero el entusiasmo inicial se transformó con el tiempo en un calvario.

Según reconstruyó el fallo judicial, el joven empezó a sufrir agresiones de parte de compañeros que lo señalaban por ser aplicado en el estudio y por no sumarse a las conductas disruptivas del curso. Los ataques incluían burlas, cachetazos en la cabeza, empujones y humillaciones frente a otros alumnos.

"Lo volvían loco"

Uno de los compañeros que declaró en la causa recordó que al adolescente “lo volvían loco” y que las agresiones eran permanentes. “Lo agarraban y lo molestaban entre tres o cuatro sin motivo alguno”, relató.

El expediente judicial describe que, con el correr de los meses, el joven comenzó a encerrarse, evitaba ir a clases y presentaba episodios de llanto, insomnio y tristeza persistente. Sus padres advirtieron cambios abruptos de humor y miedo a regresar al colegio.

En 2012, la situación empeoró. La familia denunció nuevas agresiones y reuniones sin soluciones concretas. En una de ellas, las autoridades propusieron nuevamente cambiarlo de establecimiento educativo.

Poco después llegaron los diagnósticos médicos. Una psicóloga informó que el adolescente padecía un “trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo”, mientras que un psiquiatra advirtió que no debía quedarse solo ante el riesgo de autolesionarse.

La escolaridad pasó entonces al ámbito domiciliario. Profesores particulares y docentes iban a la casa para que pudiera continuar estudiando. El encierro y la falta de actividad física provocaron además un fuerte aumento de peso. Según relató la familia, pasó de pesar 70 kilos a 125.

El fallo también reconstruyó cómo la familia quedó absorbida por la situación. Los padres afirmaron que debían acompañarlo de manera permanente y que toda la dinámica cotidiana giró alrededor de los tratamientos psicológicos y psiquiátricos.

A más de una década de aquellos hechos, la Justicia concluyó que existieron situaciones de hostigamiento dentro del ámbito escolar y responsabilizó a la Provincia por no haber logrado evitar el deterioro psíquico que sufrió el adolescente.