El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aceleró la confrontación directa con Javier Milei al unificar a las principales terminales del peronismo y del radicalismo bajo un mismo reclamo de emergencia sectorial. La cumbre en la capital provincial sirvió como plataforma de resistencia frente a los severos ajustes aplicados por el Gobierno.
La movilización de los jefes comunales funcionó como un blindaje político para regionalizar la disputa y trasladar el costo social de la crisis macroeconómica al despacho presidencial. El encuentro en la Gobernación bonaerense determinó el inicio de una etapa de polarización abierta, donde la provincia de Buenos Aires se posiciona como el principal bloque opositor frente al modelo libertario.
La cumbre en el Salón Dorado constituyó un contraataque de Kicillof al reunir a más de 60 intendentes para denunciar de forma conjunta una "catástrofe sanitaria criminal" atribuida Milei, utilizando el desborde hospitalario como el terreno de polarización definitiva de cara a la batalla electoral de 2027.
El gobernador Axel Kicillof encabezó este martes en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno en La Plata un cónclave de urgencia con más de 60 intendentes e intendentas bonaerenses para confrontar directamente con las políticas de la Casa Rosada. El encuentro, que contó con la participación de la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, sirvió para diseñar una estrategia coordinada antes del despliegue en las calles. El mandatario provincial convocó de forma abierta a las columnas políticas del rubro civil a copar los accesos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
"Las políticas de abandono del gobierno de Milei son verdaderamente criminales: estamos viviendo una catástrofe sanitaria que era absolutamente evitable", lanzó Kicillof en el pasaje central de su exposición. El gobernador fundamentó el contraataque provincial aclarando que la marcha federal que recorrerá Avenida de Mayo desde el Ministerio de Salud de la Nación hasta Plaza de Mayo funcionará como el escenario para adjudicar responsabilidades institucionales directas. "Nuestro compromiso se ve en la gestión y en las calles: mañana la Provincia de Buenos Aires estará presente en la marcha federal que se convocó para defender el derecho a la salud", concluyó el mandatario.
La cumbre en La Plata operó como una tregua provisoria dentro del Partido Justicialista bonaerense, logrando sentar en la misma mesa a sectores que protagonizaban fuertes disputas internas durante las últimas semanas. Kicillof reunió a los jefes comunales alineados al Movimiento Derecho al Futuro con intendentes kirchneristas de La Cámpora como Eva Mieri, Maximiliano Wesner y Nelson Sombra, sumando también a representantes del Frente Renovador de Sergio Massa como Juan Andreotti y Blanca Cantero. La única disidencia del bloque peronista fue la ausencia de los alcaldes de La Libertad Avanza de Tres de Febrero y Capitán Sarmiento, quienes rechazaron asistir al cónclave de diagnóstico.

Los intendentes de la Unión Cívica Radical (UCR) optaron por enviar una delegación institucional de seis alcaldes -entre ellos Miguel Lunghi y Román Bouvier- en representación de su Foro de 28 jefes comunales para ratificar los problemas de financiamiento locales. Sin embargo, los dirigentes de la UCR alzaron su propia voz al diferenciarse de la conducción peronista, firmando el acta de acuerdo conjunto pero exigiendo de forma imprescindible que Kicillof incorpore a la agenda de gestión la crisis del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social provincial que mantiene prestaciones cortadas en todo el territorio.
Detrás de la foto de unidad institucional en la Gobernación, los jefes comunales le transmitieron al mandatario provincial la asfixia financiera que padecen sus distritos debido a la recesión económica y la caída del 2% en términos reales de la recaudación tributaria local. Varios intendentes peronistas del conurbano bonaerense expusieron la necesidad de frenar el gasto en obras secundarias o programas de menor impacto para concentrar los recursos provinciales únicamente en el sostenimiento social.

Los alcaldes plantearon la urgencia de reajustar los fondos disponibles mediante criterios de estricta emergencia:
El ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, fue el encargado de detallar los números crudos del informe estadístico que fundamenta la declaración de "catástrofe" del Gobierno bonaerense. El funcionario reportó que el sistema de salud bonaerense experimenta una sobrecarga sin precedentes debido al derrumbe de las coberturas de la medicina prepaga y la paralización de los esquemas de la seguridad social tradicional. "Debido a la crisis económica, la pérdida de empleos y la desregulación de la medicina prepaga, más de 742 mil personas perdieron su cobertura", precisó Kicillof basados en esas planillas.
El relevamiento del Ministerio de Salud expuso indicadores de extrema vulnerabilidad en la infraestructura hospitalaria provincial:
El origen material de la asfixia sanitaria bonaerense se encuentra tipificado en el anexo técnico de la Decisión Administrativa 20/2026, una norma publicada por el Gobierno nacional que recortó casi 2,5 billones de pesos de la Administración Pública Nacional para cumplir las metas fiscales del Fondo Monetario Internacional. Entre sus más de 600 páginas, la medida firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, rebanó una partida neta de 63.000 millones de pesos asignada originalmente a la cartera sanitaria nacional.
El ministro Kreplak denunció las consecuencias operativas de esa poda presupuestaria al detallar que "desde que asumió, recortó el presupuesto en Salud un 40%, paralizó la entrega de medicamentos, redujo la distribución de vacunas y aplicó la motosierra sobre el PAMI". La mayor contracción nominal afectó al programa de Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica, que sufrió una quita de 20.000 millones de pesos, desmantelando de facto el funcionamiento del histórico plan Remediar que distribuía botiquines gratuitos en las salas de primeros auxilios de los 135 distritos. Asimismo, el anexo decretó una quita de 5.000 millones de pesos a las partidas de Investigación, Prevención, Detección Temprana y Tratamiento del Cáncer, paralizando la compra de drogas oncológicas de alto costo y afectando los fondos de control de vectores endémicos como el dengue.
La virulenta confrontación discursiva entre Kicillof y la Casa Rosada esconde una compleja ingeniería de estrategias políticas cruzadas con miras a la grilla presidencial de 2027. En el ecosistema libertario que rodea al presidente Milei no ocultan su entusiasmo por la radicalización del gobernador bonaerense, a quien el mandatario suele insultar calificándolo de "enano soviético" o el "último zar de la miseria". Fuentes directas de Balcarce 50 admitieron a Infobae que la estrategia oficialista busca subir al ring al gobernador bonaerense: "Nos conviene Kicillof. La alternativa tiene que ser lo más kuka posible. Contra un peronismo blando nos van a hacer transpirar".

En paralelo, Kicillof debe capear una feroz resistencia interna dentro de su propia escudería, donde los afiches azules con la frase "Axel o Milei" desplegados por la agrupación La Patria es el Otro aparecieron escrachados en la vía pública por sectores camporistas que estamparon la frase "Cristina Libre".
Los ministros del gobernador, Carlos Bianco y Andrés Larroque, monitorean con preocupación el denominado "fantasma del 5%": una regla matemática e histórica de la provincia de Buenos Aires que demuestra que si el kirchnerismo duro decide fracturar el PJ e ir por afuera con una postulación propia -como la del sanjuanino Sergio Uñac habilitada por Cristina Kirchner-, ese pequeño porcentaje de votos remanente bastaría para aislar a Kicillof y sepultar cualquier posibilidad de ganarle a los libertarios en el balotaje definitivo.
TM