Durante meses, las noches en distintos barrios de la ciudad de La Plata se repitieron con una misma secuencia: hombres encapuchados, armados y vestidos de oscuro irrumpían en casas mientras las familias dormían o llegaban a sus viviendas. Entraban a punta de pistola, exigían dólares, golpeaban a las víctimas y escapaban en autos robados.
Ahora, una investigación judicial sostiene que detrás de esa seguidilla de ataques existía una organización criminal estable integrada por diez jóvenes que operaban de manera coordinada en el Casco Urbano, Gonnet y City Bell.
La causa es llevada adelante por la fiscal Cecilia Corfield, titular de la UFIJ N°15 de La Plata, con intervención del juez de Garantías Agustín Crispo. Tras una serie de procedimientos realizados entre el viernes y el lunes, los investigadores avanzaron con pedidos de imputación por asociación ilícita, robos agravados, robo automotor y tenencia ilegal de armas.

Uno de los elementos que más impactó en la pesquisa apareció dentro del teléfono celular de Ignacio Camilo Pugliese, señalado como uno de los integrantes centrales del grupo. Allí encontraron un chat de WhatsApp llamado “79”, número que en la jerga del juego representa al “ladrón”.
En esas conversaciones aparecieron mensajes que para la fiscalía revelan planificación delictiva. “¿Estamos activos, vamos a salir a jugar un partidito?”, escribió uno de los integrantes en una frase que los investigadores interpretaron como una convocatoria para salir a robar.
También surgieron referencias a armas y municiones. “Ya hay dos 9 milímetros más para la banda, estamos preparados para la guerra”, decía uno de los audios incorporados al expediente.
La causa además reconstruyó cómo operaba el grupo. Según la hipótesis fiscal, realizaban vigilancias previas sobre las víctimas o recorrían barrios hasta detectar movimientos de entrada y salida en viviendas. Luego atacaban principalmente durante la noche o la madrugada utilizando autos robados que dejaban “enfriando” en distintos puntos antes de reutilizarlos en nuevos golpes.
Uno de los hechos investigados ocurrió el 24 de noviembre de 2023 en una casa de calle 36 entre 141 y 142. De acuerdo al expediente, los asaltantes interceptaron a una víctima en el exterior de la vivienda y la obligaron a ingresar armados. Escaparon con dinero, una tablet, un casco y una Renault Sandero.
Tres días después, otra familia fue atacada en 27 entre 512 y 512 bis. Allí los delincuentes se llevaron televisores, dinero, joyas, una notebook y una camioneta Hyundai Tucson.
La investigación incluyó allanamientos en distintos domicilios donde fueron secuestradas armas, pasamontañas, guantes, precintos, teléfonos celulares y prendas oscuras compatibles con las utilizadas durante las entraderas. En una vivienda vinculada a Lautaro Vilardebo apareció una pistola Bersa calibre .22, mientras que en la casa de Cristian Arce hallaron televisores y una PlayStation 4 presuntamente robados.
Para la fiscalía, todos esos elementos prueban la existencia de una estructura criminal organizada, con roles definidos y permanencia en el tiempo, que durante meses sembró temor en distintos barrios de la capital bonaerense.