10/06/2026 - Edición Nº1219

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Efemérides

La historia de Alberto Ohaco: el primer gran ídolo de Racing y de la Selección

20/05/2026 | Un día como hoy nacía el legendario delantero de la Academia que aún se mantiene como el máximo artillero del club. También marcó el primer gol para la Selección en la Copa América.



La historia grande de Avellaneda guarda en sus páginas doradas el nacimiento de su mito fundacional más importante. En cada aniversario de su natalicio, el recuerdo de Alberto Ohaco resurge con fuerza como símbolo máximo de la época en la que el club ganó su apodo definitivo. Su huella permanece inalterable en los registros del fútbol argentino, consolidándolo como el primer gran referente de la institución.

El mítico atacante se transformó en el máximo goleador histórico de Racing Club, con una cifra inalcanzable para los tiempos modernos: 244 goles en 278 partidos. Aquella efectividad lo posicionó por encima de cualquier otro futbolista que haya vestido la camiseta celeste y blanca.

Su liderazgo en el campo guió al equipo hacia una seguidilla de éxitos irrepetible en el plano local. Como capitán, comandó la obtención del histórico heptacampeonato consecutivo entre 1913 y 1919, racha que terminó de moldear la identidad y el mote de La Academia.

La influencia del delantero trascendió las fronteras de los campeonatos regulares gracias a su polifuncionalidad. Crónicas de la época lo describen como un verdadero hombre orquesta, capaz de rendir en cualquier posición del ataque. Esa versatilidad le permitió consagrarse como máximo artillero nacional durante cuatro temporadas seguidas.

El palmarés del ídolo académico impresiona tanto por la cantidad como por el prestigio de las competencias. En total cosechó 20 títulos oficiales, marca que comparte en la cima del club junto a Alberto Marcovecchio y Armando Reyes. Su vitrina incluyó ligas de Primera División, copas nacionales y prestigiosos torneos rioplatenses.

También brilló con la camiseta de la selección argentina, participando en las primeras ediciones del Campeonato Sudamericano -hoy Copa América-, donde obtuvo dos subcampeonatos. Su figura fue respetada por todo el arco deportivo gracias a su caballerosidad y estilo de juego, siempre acompañado por su particular sombrero.

Las décadas pasaron y el profesionalismo trajo nuevos artilleros, pero ninguno logró opacar el legado del gran capitán amateur. El recuerdo constante de su figura funciona como un puente de identidad para las nuevas generaciones de hinchas en Avellaneda. Sus récords imbatibles aseguran que el nombre de este pionero del gol continúe en lo más alto del podio académico por siempre.

Números monstruosos

Ohaco tuvo una efectividad demoledora: con sus 244 goles en 278 partidos, dejó un promedio casi imbatible de 0,88 goles por partido. Es una de las medias goleadoras más altas de la historia del fútbol argentino, superando el promedio de los máximos anotadores del profesionalismo como Arsenio Erico o Ángel Labruna.

Además, logró 8 Campeonatos de Primera División, 9 Copas Nacionales, 4 Copas Dr. Carlos Ibarguren, 4 Copas de Honor Municipalidad de Buenos Aires y 1 Copa de Competencia Jockey Club. Se suman a su palmarés 3 Copas Internacionales (AFA / AUF), 2 Copa de Honor Cousenier y 1 Cup Tie Competition.

El Racing tricampeón de 1913,1914 y 1915: Salvador Presta, Ángel Betular, Syla Arduino, Francisco Olazar, Armando Reyes, Ricardo Pepe; Alberto Marcovecchio, Zoilo Canaveri, Alberto Ohaco (con gorro y ocultando su rostro), Juan Hospital, Juan Perinetti.

Víctimas favoritas

Entre los rivales a los que más les convirtió aparecen River e Independiente. Al Millo le anotó 19 goles y al Rojo 11, en los primeros clásicos de la historia de Avellaneda. 

Uno de los goles más importantes en la carrera de Alberto Ohaco fue el que le marcó a Estudiantes de La Plata en 1910, un grito sagrado que decretó el ascenso de Racing Club a la Primera División. Aquel encuentro de desempate se disputó en la vieja cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA). La Academia se impuso por 1 a 0 gracias a la anotación de Ohaco, sellando el boleto definitivo a la máxima categoría del fútbol argentino. Sin ese gol histórico, el mítico equipo heptacampeón de la década de 1910 jamás hubiese existido. 

Primer gol de la Selección en la Copa América

Uno de los goles más importantes de su carrera también pasó por la selección argentina. A veces olvidado en las crónicas periodísticas, fue el autor del primer tanto en la historia de la Copa América. Fue un 6 de julio de 1916 durante la goleada por 6 a 1 frente a Chile en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. 

Si bien el uruguayo José Piendibene se había adjudicado el primer tanto absoluto de la competencia cuatro días antes, el artillero de Avellaneda ratificó su jerarquía internacional en esa jornada inaugural al marcar un doblete que encarriló el debut ideal del combinado nacional.

El 3 de enero de 1950, a los 60 años, Ohaco falleció dejando una profunda tristeza en el pueblo académico. Sin embargo, en cada aniversario de su nacimiento también se lo recuerda por las grandes hazañas que logró no solo para la parte celeste de Avellaneda, sino también para el pueblo argentino.