La crisis en el sistema sanitario sumó este miércoles un nuevo capítulo de alta tensión política y social. Miles de personas participaron de la Marcha Federal por la Salud Pública, una movilización que partió desde el Ministerio de Salud de la Nación y culminó en Plaza de Mayo para visibilizar el rechazo a las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
La convocatoria fue impulsada por el Foro por el Derecho a la Salud junto a sindicatos, organizaciones sociales, estudiantes y agrupaciones políticas. Bajo consignas en defensa del sistema sanitario estatal, los manifestantes denunciaron una reducción presupuestaria que, aseguran, está afectando el funcionamiento de hospitales, la provisión de medicamentos y programas esenciales.

Uno de los principales ejes de la protesta apuntó a la discontinuidad de políticas públicas vinculadas a la atención sanitaria. Los organizadores denunciaron demoras y reducciones en la entrega de vacunas, además de cuestionar la situación del programa Remediar, históricamente destinado a garantizar medicamentos gratuitos para personas sin cobertura médica.
Desde distintos sectores sostienen que la interrupción de programas nacionales trasladó una fuerte presión a las provincias y a los hospitales públicos, que deben responder a una demanda creciente con recursos limitados.
En los últimos días, el debate escaló tras declaraciones del ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, quien había advertido sobre un panorama de "abandono sanitario" y un sistema que enfrenta fuertes dificultades operativas.
La discusión también expuso la creciente tensión entre Nación y Provincia por la distribución de recursos y el financiamiento de políticas sanitarias.
La movilización ocurrió apenas un día después de un acto encabezado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof junto a intendentes, donde cuestionó el impacto de los recortes nacionales.
Desde el entorno provincial sostienen que la eliminación de programas y la reducción de partidas presupuestarias profundizaron problemas estructurales del sistema. Además, remarcaron que la situación podría impactar en indicadores sensibles como internaciones evitables y acceso a tratamientos.
En paralelo, el Gobierno nacional respondió con cifras propias sobre inversión sanitaria, replicando una estrategia comunicacional basada en contrastar números y responsabilidades entre Nación y Provincia.
Entre los manifestantes también hubo estudiantes y trabajadores hospitalarios que describieron un escenario complejo puertas adentro.
Uno de los testimonios que resonó durante la jornada fue el de estudiantes de enfermería y personal de salud que denunciaron la falta de recursos y el esfuerzo cotidiano para sostener la atención.
Las voces que llegaron desde las guardias y hospitales coincidieron en un mensaje: sostienen que el sistema sigue funcionando por el compromiso de quienes trabajan en él, pero advierten que el límite está cada vez más cerca.
Con elecciones legislativas en el horizonte y una creciente confrontación política, la salud pública volvió a convertirse en uno de los temas centrales del debate nacional.
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