15/06/2026 - Edición Nº1224

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Lucasfilm

Qué quería hacer Damon Lindelof con Star Wars antes de que Disney lo frenara

21/05/2026 | El creador de Lost y showrunner de Watchmen había sido elegido para dirigir una nueva cinta en 2022.



Star Wars atravesó múltiples cambios de rumbo en sus proyectos cinematográficos durante los últimos años, dejando en el camino ideas de reconocidos cineastas. Uno de los casos más sonados fue el de Damon Lindelof, el tres veces ganador del premio Emmy y creador de éxitos televisivos como Lost y Watchmen, quien recientemente rompió el silencio sobre su salida del universo galáctico creado por George Lucas. El guionista y productor detalló las dificultades que enfrentó tras haber sido seleccionado en su momento por Lucasfilm y Disney para liderar una nueva producción, un proceso que no llegó a buen puerto debido a la complejidad de la historia que pretendía plasmar.

El realizador recordó el inicio y el abrupto final de su relación laboral con las compañías cinematográficas responsables de la saga espacial. Según relató en una entrevista concedida al podcast House of R, la convocatoria inicial fue muy prometedora y directa por parte de los ejecutivos del estudio. Respecto a ese primer acercamiento, Lindelof rememoró: "Me preguntaron: '¿Qué creés que debería ser una película de Star Wars?'. Y yo dije: 'Esto es lo que debería ser'. Y ellos dijeron: 'Genial, estás contratado'". No obstante, el entusiasmo inicial no bastó para consolidar el proyecto, y el autor añadió que, tan solo dos años después de aquella conversación, terminó siendo despedido.

El núcleo del largometraje que Lindelof intentaba desarrollar buscaba plantear una profunda deconstrucción filosófica e institucional dentro de la mitología de la Fuerza, alejándose de las estructuras tradicionales de la saga. El guionista explicó que la trama principal iba a explorar la tensión interna entre la tradición y el cambio radical dentro del universo de los caballeros Jedi y los Sith. En sus propias palabras, la propuesta conceptual que presentó consistía en lo siguiente: "Lo que intentábamos hacer era tener esta conversación en la película, es decir, hay una fuerza de la nostalgia y hay una fuerza de la revisión, y están enfrentadas entre sí. Hagamos la Reforma Protestante dentro de Star Wars. Y no funcionó".

A pesar de que el equipo de Lucasfilm mostró un interés inicial genuino por la premisa de la Reforma Protestante galáctica, el proceso de escritura se convirtió en un desafío cuesta arriba para el realizador. Lindelof admitió que la redacción del guion fue un trabajo sumamente lento y complejo, principalmente por el enorme reto que representaba hallar el tono adecuado para la gran pantalla. 


Rey, Finn y Poe, los nuevos protagonistas de la trilogía de secuelas.

Otro de los grandes obstáculos que sepultó la producción fue determinar la ubicación exacta del filme dentro de la cronología oficial de la saga y definir sus conexiones con el pasado reciente de la franquicia. El equipo de guionistas lidió constantemente con la duda de qué tipo de relación contractual y narrativa debía mantener el largometraje con los eventos ocurridos en el Episodio IX: El ascenso de Skywalker, o si el guion debía funcionar directamente como el puntapié inicial para una trilogía completamente nueva. 

Para explicar la complejidad de guiar una marca de semejante envergadura cultural, Lindelof utilizó la metáfora de un buque cisterna, donde cualquier giro en el timón tarda demasiado tiempo en verse reflejado en el rumbo del barco. El autor concluyó señalando lo difícil que resulta hoy en día encontrar el verdadero centro de gravedad de la saga. En ese sentido, recordó que cuando se estrenó el Episodio VII, la identidad estaba clara con personajes nuevos como Rey, Finn y Poe, antes de que la narrativa general de la franquicia decidiera migrar de regreso hacia figuras clásicas como Luke, Leia, Han Solo y Chewbacca.