21/05/2026 - Edición Nº1199

Entretenimiento

Disney - Entrevista

Lineker habló y Shilton cedió: el documental El Partido sobre la proeza de Maradona

21/05/2026 | Juan Cabral y Santiago Franco son los directores de esta producción que se estrenó hoy en cine con producción de Buena Vista International.



Tuvo paso por el Festival de Cannes y aseguran sus responsables que emocionó hasta a los que detestan la pelota y no entienden el deporte. Porque El partido logra eso, emocionar, hacernos reír y pensar en lo que pasó tanto dentro como fuera del campo de juego de uno de los partidos más importantes en la historia de nuestro país y, tal vez, el más comentado: el cruce entre Argentina e Inglaterra del Mundial de México 1986.

Juan Cabral y Santiago Franco fueron los directores de esta producción que tomó como base el libro de Andrés Burgo para narrar toda la historia en torno a ese cruce que se definió con dos goles totalmente antagónicos: uno con la mano, a partir de la picardía de Diego Armando Maradona, y otro gambeteando cuanto inglés se le parara delante. Los dos con el mismo resultado, los dejando en ridículo a los rivales que representaban una bandera que al día de hoy se sigue mirando con recelo y a la que todavía se le canta “el que no salta es un inglés”.

De Oscar Ruggeri a Jorge Valdano, de Gary Lineker a Peter Shilton. Hay testimonios de ambos lados en esta producción que dura lo mismo que un partido de fútbol 90 minutos (91, en realidad, en esta película). Un relato que parte desde el momento en el que John Strong puso pie en las Islas Malvinas en 1690, hasta la guerra comandada por Leopoldo Fortunato Galtieri y Margaret Thatcher.

Es una película hecha de Argentina sobre un conflicto que incluye tanto Argentina como a Inglaterra. Y ustedes tienen las voces de los dos lados. Quiero saber cómo fue ese entre con esta gente que representa Inglaterra y representó Inglaterra incluso deportivamente. ¿Cómo los convencen de que sean parte de este documental?

Juan Cabral: La película está basada en un libro que se llama El partido, que es bellísimo el libro, y nosotros llevamos algo medio cinematográfico que detalla muy bien todo porque es el partido más icónico de la historia. Y por sobre eso nosotros le queremos poner una mística mayor de cuándo empieza un partido y se va en el tiempo atrás para tratar de explicar este partido y por qué es el más icónico. Por ahí la final de Qatar fue mejor como final o más linda o hubo más goles, pero este es el partido. Y dos cosas surgen ahí. El deseo de juntar a los jugadores después de 40 años, viene Peter Shilton al que le hicieron el gol con la mano de Maradona, y cómo convencerlo. Parece síndrome de Estocolmo casi. Al tipo aparte encima no le gusta hablar de eso. Primero lo encaramos a Gary Lineker por un lado, que dijo: "¿Por qué quieren hacer una película de algo que ya...?". Cuando le contamos entendió, le gustó y por ahí Lineker afloja un poco a Shilton, son muy amigos. Algo ahí hubo, me parece. Después entra Barnes. Y por otro lado tenemos a los argentinos. Valdano y Lineker son como las dos voces, los dos filósofos que decimos: "Ustedes nos lo tienen que llevar de la mano y no puede parar". Y queríamos que fuera muy balanceada, por eso era Lineker y Jorge Valdano. Es Queen y es Charly y es Virus, es Bobby Robson y es Carlos Bilardo. Entendiendo al otro lado, podés entender un poco el peso de esta película que hicimos.


Ruggieri, Ricardo Giustti y Jorge Burruchaga.

En el momento en el que le llevan todo lo que tiene que leer y hay hasta momentos casi que diría de poesía, cosas que tienen que recitar, porque es un poco la voz en off, la voz cantante de ellos. ¿En algún momento alguien se retobó, les dijo que no o les pidió cambiar algo?

Juan Cabral: Fueron dos momentos, fue todo muy a poco. Primero los filmamos a ellos reaccionando ante el material. Eso fue primero. Y después, una vez que ya tenemos como editada la película, es el momento de hacer las voces en off y elegir. Pero Lineker tuvo muy poco para decir. 

Santiago Franco: La verdad es que sí, una de las cosas que más nos sorprendió es la apertura mental de todos, de los tres ingleses, porque es lo que decís, a priori hay un preconcepto que es casi irrompible: Argentina-Inglaterra son dos cosas que no se mezclan, agua y aceite. Y sin embargo, sucedió. Hubo que trabajar mucho para eso. La película se filma en España, en un terreno casi neutral, por decirlo de alguna manera, y era ir ablandando un poco la masa. En la dinámica, esto se filma en diciembre, pero venimos editando ya desde hace mucho tiempo. Entonces, gran parte del material que ellos ven ya estaba preeditado y eso de alguna manera permite que nosotros podamos ir transitando el documental como espectadores, compartiendo la mirada con ellos. Vamos viendo lo que ellos ven y ahí hay una especie de diálogo entre lo que sucede en la pantalla y lo que estamos experimentando nosotros. El tono en particular de esos materiales generó también que exista una confianza y una apertura, y ellos iban reaccionando genuinamente a lo que están viendo. Entonces, en ese sentido es que se vuelve posible que ellos confíen y que ellos quieran formar parte de esto, porque realmente existe un orgullo, más allá del resultado final, más allá de las anécdotas que pasaron, en comprender el fenómeno de por qué este es el partido más icónico de la historia.

Juan Cabral: También creo que el marco que le pusimos, el peso del viaje, que vaya en un lugar neutro. Este no es el documental que “Che, vamos a tu casa y filmamos así porque soy amigo y en el estudio de un amigo filmamos”. Era una puesta en escena devastadora, era: "Che, te vamos a filmar caminando, Shilton, caminando a esto". Y primero a eso y después lo ponemos ahí. Yo hace años filmé un comercial que tuve la suerte de filmar para Rolex, para los Oscars, que tenía que filmar a otros directores. Los directores eran Martin Scorsese, Kathryn Bigelow, Alejandro Iñárritu y James Cameron. Yo tenía que recrear las oficinas donde ellos iban a escribir unas cartas a posibles directores. Un comercial que salió, no importa. Y me acuerdo de que tenía que proyectarles cosas, o fue mi deseo proyectarle un viaje en el tiempo a ellos. Me acuerdo de haber hecho como unos clips para Scorsese, imagínate, yo me meaba encima. El tipo siempre se queda dos, tres horas en el set, se quedó 5 horas. Y era el poder del amor que había en la pantalla, en lo que él veía ahí. Yo me acuerdo de decirle a Santi, “che, cuando hagamos esto que los tipos digan: Esto no es normal". Y eso va no solo ablandando, sino que también eso como que te saca el ruido de “hago esto esta nota y me voy”, porque son tipos que están a mil, son campeones del mundo, el otro es Lineker. Le dimos una importancia a las cosas donde también te permite poner la cámara ahí y clavarles un capítulo que es el de Malvinas, que es un capítulo que tardamos 8 meses en editar con material inédito, atravesado por el fútbol, porque todo el tiempo está Maradona y Daniel Passarella ahí, y está Osvaldo Ardiles y la historia… Los tipos se quedaban ahí y se les venían recuerdos y terminaban en lágrimas, y empiezan a hablar y todo eso está capturado. Excede para mí lo documental, excede, no sé qué es. Es una experiencia que hay que vivir en el cine


Gary Lineker, el que ayudó a destrabar la participación de sus compatriotas.

Al final pasa algo que es un encuentro que ayuda a romper esa dinámica quizás más rígida de entrevista y entrevistador que es un momento de camaradería entre todos los entrevistados, ¿cómo fue llegar a eso?

Juan Cabral: Eso fue increíble, porque estábamos con Santi, ya habíamos filmado a los argentinos y a los ingleses, y estaba todo separado por un protocolo para que no se crucen, pero ya se sentía que era el túnel del Estadio Azteca. En un momento almorzamos y hablas con uno y con el otro, y estamos con cinco cámaras, estaban los argentinos y de golpe vienen. Y pasa algo ahí que hay que verlo, es único, no sé. 

Santiago Franco: Totalmente. Es difícil mencionar lo conmovedor… para nosotros era conmovedor estar en ese momento observándolo a través de los monitores y creo que es algo que refleja lo que sucede ahí de una manera muy simple, la belleza del juego. Creo que incluso a las personas… nos ha sucedido mucho, porque hay que recordar que esta película se estrena en un festival internacional en Cannes, donde hay espectadores de todo el mundo y de todo tipo. Gente que quizás no va al cine a buscar un documental de deporte, y la devolución que hemos tenido de personas que de golpe son de otro palo, que no les interesa el fútbol, conmovidos por lo que vieron ahí. Quizás eso acerca a la persona que es más reacia al deporte, al fútbol, que le parece... dicen: "22 millonarios pateando una pelota", cosas que hemos escuchado, de golpe a entender qué es lo que le sucede a un tipo que sí lo conmueve el deporte, que hay algo más y que es un espacio de proyección, un espacio que pueda hacer de diálogo cultural y que excede lo deportivo. Bueno, eso es algo que se refleja de una manera muy simple, esquemática, en ese final.

La película dura 90 minutos, me estás diciendo que hicieron un editado de Malvinas, me imagino que cada capítulo tiene un editado gigante, larguísimo. ¿Cómo fue hacer ese recorte para meterlo en 90 minutos justamente?

Juan Cabral: 91 duró. Dura 91 clavado. No, es una edición casi psicótica de equipo de archivo con editores, con producción, nosotros quemándosela con todo el respeto del mundo al equipo y que ellos digan: "Entiendo por qué había que ponerle presión de edición de material". Que a veces los documentales te hacen la reconstrucción de un hecho o te usan la misma imagen 10 veces. Acá, bueno, eventualmente hay ciertos goles que hay que verlos de distintos ángulos, hay una foto que es espectacular ese momento, cómo se revela, cómo se muestra. Algo que ya sabés, pero parece que lo estás viendo como por primera vez. Todo ese deseo de hacer como pequeños bloques de TikTok pero a nivel cine, total, estaba como desde la charla primera que tuvimos con Santi, que leímos el libro a la par, El partido, lo leíamos y decíamos: "Che, esto tiene…”. El caramelo. Spoiler total, pero el caramelo tiene que ser retratado como un museo y fuimos ahí y lo ejecutamos con todo. 

Santiago Franco: Y con una limitación formal que nos pusimos desde el inicio de que dure 91 minutos, cada cosa que está en el documental tiene que ganarse su espacio. Y esa resistencia genera que la forma final sea lo que nos representa como directores, básicamente.