21/05/2026 - Edición Nº1199

Política

Momento incómodo

Un libro, una protesta y una herida abierta: Duhalde en la mira

21/05/2026 | Familiares y compañeros de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán apuntaron contra el expresidente por la represión de Avellaneda en 2002.



Eduardo Duhalde fue increpado este miércoles por un grupo de familiares de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán durante la presentación de un libro sobre su gestión como gobernador bonaerense en la Universidad Nacional de Lanús.

El episodio ocurrió mientras el investigador y docente Aritz Recalde exponía su libro La gobernación de Eduardo Duhalde 1991-1999. En medio de la actividad, un grupo de manifestantes ingresó con carteles que mostraban las imágenes de Kosteki y Santillán y comenzó a leer un documento crítico contra el exmandatario.

Según expresaron durante la intervención, el gobierno de Duhalde impulsó “la persecución, el espionaje y el asesinato” de militantes sociales en el marco de las políticas de control del conflicto social posteriores a la crisis de 2001.

Homenaje a Kosteki y Santillán.

Gritos, cánticos y tensión dentro del auditorio

Minutos después del ingreso, los manifestantes comenzaron a cantar: “A Darío y Maxi los vamos a vengar con la lucha popular”, mientras parte del público respondió entonando la marcha peronista para tapar los gritos.

La situación generó momentos de tensión dentro de la sala. Mientras el personal de seguridad retiraba a los manifestantes, se escucharon reiterados insultos y acusaciones de “asesino” dirigidas a Duhalde. El exmandatario no respondió públicamente a los cuestionamientos durante el acto y la actividad continuó luego de que el grupo fuera desalojado.

La Masacre de Avellaneda y el impacto político

El 26 de junio de 2002, Kosteki, de 22 años, y Santillán, de 21, fueron asesinados por efectivos de la Policía Bonaerense durante la represión a una movilización de organizaciones sociales en las inmediaciones de la estación Avellaneda, a la que tiempo después se le puso el nombre de los fallecidos.

En aquel momento, el Gobierno nacional sostuvo inicialmente la versión de un supuesto “enfrentamiento interno” entre manifestantes. Sin embargo, las fotografías tomadas por reporteros gráficos durante la cobertura de la protesta demostraron la responsabilidad policial en los asesinatos y se convirtieron en una prueba clave del caso.

La conmoción política y social derivada de la “Masacre de Avellaneda” precipitó la decisión de Duhalde de adelantar las elecciones de 2003. Los comicios estaban previstos para octubre, pero una semana después del hecho, el presidente se dirigió al país por Cadena Nacional para anunciar el nuevo calendario electoral: primera vuelta, el 27 de abril de 2003. Balotaje, el 18 de mayo y asunción el nuevo gobierno, el 25 de mayo.

Comisario Alfredo Fanchiotti (de gorra) arma en mano

Años después de la sangrienta jorbada del 26 de junio de 2002, nueve oficiales de la Bonaerense fueron condenado a distintas penas de prisión. Hubo prisión perpetua para Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. El resto de los efectivos de la fuerza recibieron diferentes sanciones de privación de la libertad: Carlos Leiva fue condenado a 6 años y 6 meses; Félix Vega, Carlos Quevedo y Mario De la Fuente recibieron 4 años cada uno; Gastón Sierra fue penado con 3 años; Lorenzo Colman con 2 años y, finalmente, Celestino Robledo recibió una pena de 10 meses de prisión en suspenso.