El 22 de mayo de 2017, miles de personas asistían al concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena, en Inglaterra, sin imaginar que aquella noche terminaría convertida en una tragedia que conmocionó al mundo entero.
Minutos después de que terminara el recital, una explosión sacudió el estadio mientras el público abandonaba el lugar. El ataque dejó 22 muertos y más de 800 heridos, muchos de ellos adolescentes y familias que habían ido a ver a una de las artistas pop más populares del momento.
El responsable fue identificado como Salman Abedi, un joven británico de origen libio que detonó una bomba casera en uno de los accesos del estadio. El atentado fue reivindicado posteriormente por el grupo extremista Estado Islámico.
El concierto formaba parte de la gira “Dangerous Woman Tour” y había reunido a más de 20 mil personas. La explosión ocurrió cerca de la zona de boleterías y salida, un punto donde muchas familias esperaban a los asistentes.
Las imágenes posteriores mostraron escenas de desesperación, corridas y asistentes intentando ayudar a los heridos mientras llegaban los equipos de emergencia. Entre las víctimas había niños, adolescentes y padres que acompañaban a sus hijos. El ataque generó una enorme conmoción internacional y llevó al Reino Unido a elevar temporalmente el nivel de alerta terrorista al máximo.

Tras el atentado, Ariana Grande suspendió temporalmente su gira y publicó un breve mensaje que recorrió el mundo: “Estoy destrozada. Desde el fondo de mi corazón, lo siento muchísimo”.
Semanas después regresó a Manchester para encabezar el concierto benéfico “One Love Manchester”, un evento solidario que reunió a artistas internacionales y buscó homenajear a las víctimas y recaudar fondos para las familias afectadas. El recital fue seguido por millones de personas y terminó transformándose en un símbolo de unión frente al terrorismo.

El show se realizó el 4 de junio de 2017 en el estadio Old Trafford Cricket Ground y contó con la participación de figuras como Justin Bieber, Coldplay, Katy Perry, Miley Cyrus, Take That y Liam Gallagher, entre otros artistas. Ariana Grande volvió a interpretar algunas de sus canciones más conocidas y también compartió escenario con varios invitados durante una jornada cargada de emoción.
Uno de los momentos más recordados de la noche fue cuando el público completo cantó “Don’t Look Back in Anger”, de la banda Oasis, convertida en una especie de himno espontáneo tras el atentado. El evento logró recaudar millones de dólares destinados a las víctimas y sus familias y quedó marcado como una de las mayores respuestas solidarias de la música frente a una tragedia.

La tragedia también provocó cambios importantes en los protocolos de seguridad de espectáculos masivos en Europa y otras partes del mundo. Desde entonces, muchos estadios y arenas reforzaron controles de acceso, vigilancia y sistemas de evacuación.
A casi una década del ataque, el atentado de Manchester sigue siendo recordado como uno de los episodios más dolorosos vinculados al mundo de la música y el entretenimiento contemporáneo.