La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) atraviesa hoy su momento de mayor incertidumbre política y operativa en décadas. Tras una resolución judicial de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, se anuló la elección nacional que había ratificado a Abel Furlán como secretario general. La decisión incluye la intervención judicial del gremio por un plazo de 180 días y el cese inmediato de todos sus funcionarios electos, dejando a la organización sin una conducción legitimada para actuar ante organismos públicos o cámaras empresarias.
Esta situación de acefalía ocurre en el peor momento posible para el trabajador de planta: el gremio mantenía una paritaria abierta y sin definiciones. Mientras los operarios aguardaban la concreción de un adelanto salarial del 10% para el mes de mayo, la desaparición de la firma autorizada de la conducción sindical bloquea cualquier posibilidad de avanzar con los empresarios. La incertidumbre sobre el cobro de nuevos incrementos en junio es absoluta ante la falta de interlocutores válidos que puedan formalizar acuerdos.
La intervención judicial desplaza a la conducción de Abel Furlán y congela cualquier negociación paritaria, ya que al no contar con la certificación de autoridades y estar el gremio bajo control del interventor Alberto Biglieri, no existe representación legal para homologar aumentos salariales ante la Secretaría de Trabajo, dejando los sueldos atados a la última escala vigente.
La negociación que llevaba adelante el equipo de Furlán se encuentra frenada desde hace semanas. El gremio exigía un adelanto salarial del 10% a partir de abril de 2026 como mecanismo transitorio frente a la inflación, pero las cámaras empresarias postergaron sistemáticamente las respuestas.

Con la intervención del sindicato, el escenario de cobro para junio presenta riesgos críticos:
El fallo de los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González determinó que las elecciones realizadas entre el 2 y el 4 de marzo en la seccional Zárate-Campana estuvieron viciadas de nulidad.
La Cámara consideró que el proceso "no garantizó una elección confiable, segura ni transparente" y enumeró las fallas centrales:
La Cámara advirtió que la irregularidad en la seccional Zárate-Campana contaminó automáticamente la elección nacional del 18 de marzo. Dado que el secretario general nacional es elegido a través de un Colegio Electoral compuesto por delegados de las seccionales, la invalidez de los representantes de Campana invalidó toda la estructura posterior.
"Si el Colegio Electoral se encontró deficientemente conformado nunca pudo haber elegido válidamente al secretario general nacional", sentenció el tribunal. Por este motivo, el cese de Furlán y su secretariado es total y automático, invalidando también cualquier designación o decisión tomada por ellos desde el 22 de marzo, momento en que vencieron sus mandatos anteriores.
Apenas un día antes de la elección nacional de marzo, la Cámara ya había suspendido el proceso ante las denuncias de la Lista Naranja. Sin embargo, Abel Furlán ignoró la orden judicial y realizó el congreso en el que fue reelecto con el apoyo de 48 de las 53 seccionales. Este desafío a la Justicia terminó por precipitar la intervención judicial.

Ahora, el abogado Alberto Biglieri asume la administración del gremio metalúrgico con facultades plenas. Su hoja de ruta es clara y compleja:
TM