23/05/2026 - Edición Nº1201

Cultura


Entre telones y canciones

Ser artista no es cómodo: Emma Longhi habló de la disciplina, dudas y perseverancia

23/05/2026 | La actriz y cantante repasó su presente entre el teatro, la música y nuevos proyectos audiovisuales.



Hay artistas que parecen haber nacido arriba de un escenario. En el caso de Emma Longhi, no es una metáfora. Hija del actor y dramaturgo Luis Longhi y de la cantadora flamenca Marisol Arce, el arte estuvo presente desde el comienzo de su vida y terminó convirtiéndose no solo en una pasión, sino también en una forma de habitar el mundo.

Durante su paso por El Living de News digitales, Emma repasó su recorrido artístico, habló de sus búsquedas personales y dejó en claro que, a pesar de su juventud, ya construyó un camino propio entre el teatro, la música y el audiovisual. “No conozco otra forma de vivir”, resumió entre risas al recordar su infancia rodeada de escenarios, camarines y ensayos.

La actriz contó que el año pasado se recibió en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) y que actualmente atraviesa un momento de exploración. “Estoy entendiendo qué es lo que quiero hacer”, confesó. Sin embargo, hay algo que tiene claro: quiere seguir creando. Ya sea actuando, cantando o componiendo.

Dulcinema, el proyecto musical que nació de una necesidad

Además de su carrera teatral, Emma desarrolla su faceta musical bajo el nombre artístico “Dulcinema”, un juego entre sus nombres Emma y Dulcinea. Allí ya publicó tres canciones propias en Spotify: Persuadir al desamor, Un rincón y En cinco me voy.

La primera de ellas nació casi como un salto al vacío. “Fue mi primera producción de canción y todo lo hice sin saber cómo se hacía”, recordó. Sin embargo, el resultado terminó siendo una carta de presentación sensible e íntima que rápidamente encontró eco en redes sociales.

Emma explicó que muchas de sus canciones aparecen desde experiencias personales. De hecho, reconoció que necesitó atravesar una desilusión amorosa para poder escribir. “La única forma de sentirme mejor era plasmarlo en una canción”, contó.Ese vínculo emocional con el arte atraviesa toda su mirada sobre la profesión. “Ser artista es una decisión de valentía porque no es cómodo”, reflexionó. Y agregó: “Lo más difícil es la perseverancia y la disciplina, pero también es un salvavidas. Cuando estoy triste me recuerdo que lo que más me gusta en el mundo es crear”.

Del teatro musical a Netflix

El primer gran flechazo con el escenario llegó cuando apenas tenía cinco años y quedó fascinada con La novicia rebelde. Poco después terminó formando parte de la obra interpretando a Gretel, una experiencia que marcó su infancia para siempre.

“Yo salía del colegio y le pedía a mi mamá que me dijera que había función”, recordó. Más que actuar, Emma disfrutaba del universo teatral completo: los camarines, el vestuario, las charlas con los actores y la energía colectiva que se vive detrás de escena.

Con el tiempo también llegaron otros proyectos importantes, como Saltimbanquis en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín y más recientemente la serie Atrapados, disponible en Netflix, que significó su primera experiencia audiovisual. “Ahí se me prendió la llamita de querer hacer una película”, admitió.

Aunque reconoce que actuar frente a cámara le resulta muy distinto al teatro, aseguró que sueña con profundizar ese camino. “Mi formación es teatral y actuar para cámara es un desafío enorme, pero me encantaría hacer cine”, sostuvo.

Teatro, política y redes sociales

Actualmente Emma forma parte de Chori Chori, una obra de teatro musical y humor político que se presenta en el espacio Perón Perón, en San Telmo. Según explicó, el proyecto busca defender el teatro independiente y pensar el escenario también como un espacio de militancia artística y social.

Además, junto al mismo equipo trabaja en La Suprema, una obra centrada en una crítica al funcionamiento de la Justicia argentina, mientras también prepara Esto no es una tragedia, una reversión de Antígona nacida como tesis final de su carrera en la EMAD.

Lejos de limitarse al escenario tradicional, Emma también encontró en las redes sociales una herramienta para mostrar su trabajo y conectarse con nuevas audiencias. Allí desarrolla una original serie de videos en la que interpreta una canción representativa por cada año, comenzando desde 1950.

“Me di cuenta de que las redes hoy son la herramienta para que la gente te encuentre”, explicó. Pero incluso en ese universo digital, insiste en sostener la idea colectiva del arte. “El teatro y el arte tienen que ser colectivos. Nadie se salva solo”, afirmó.

Sobre el final de la entrevista, guitarra en mano, Emma interpretó en vivo Persuadir al desamor, la canción que sintetiza gran parte de su sensibilidad artística: una mezcla de vulnerabilidad, deseo y ternura convertida en música. Y aunque admitió entre risas que todavía no logró “persuadir al desamor”, dejó claro que seguirá intentando hacerlo desde el arte.