24/05/2026 - Edición Nº1202

Política

DESPEDIDA

Ernesto Jauretche, el legado de un referente del pensamiento nacional

23/05/2026 | Sobrino de Arturo Jauretche, integró la militancia peronista de los años 70, pasó por Montoneros, el exilio y la función pública. Tenía 86 años.



Ernesto Jauretche, histórico dirigente del peronismo revolucionario, escritor y ex funcionario bonaerense, falleció este sábado a los 86 años. Referente de una generación atravesada por la militancia política de los años 70, dejó una extensa trayectoria vinculada al pensamiento nacional, el sindicalismo y las luchas populares.

Sobrino del célebre intelectual Arturo Jauretche, construyó una vida política marcada por la intensidad de una época signada por la proscripción del peronismo, la radicalización juvenil y la violencia política. “Soy un peronista nacido peronista”, solía decir para resumir una identidad que asumía como parte inseparable de su historia familiar y personal.

Antes de convertirse en escritor y dirigente político, trabajó como técnico mecánico en talleres y fábricas metalúrgicas, donde inició su actividad gremial dentro de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Más adelante comenzó a colaborar estrechamente con su tío Arturo, a quien asistía en tareas de escritura y dictado. “Mucho de lo que escribió pasó primero por mis manos”, recordaba sobre aquellas jornadas que marcaron su formación intelectual y política.

Militancia, Montoneros y exilio

En los años 70, Jauretche integró distintas agrupaciones juveniles del peronismo y luego pasó a formar parte de la estructura de Montoneros. Su compromiso militante lo llevó también a ocupar funciones dentro del gobierno de la provincia de Buenos Aires en tiempos de fuerte efervescencia política.

Sin embargo, las diferencias internas con la conducción montonera terminaron provocando su expulsión de la organización. Poco después, la persecución desatada por la última dictadura militar lo obligó a exiliarse en México, como ocurrió con miles de militantes y dirigentes políticos de aquella generación.

Ernesto Jauretche heredó de su tío dos pasiones: el peronismo y los libros.

Con el regreso de la democracia continuó ligado al debate político e intelectual, siempre desde una mirada profundamente crítica sobre el rumbo del peronismo y las limitaciones de la democracia argentina posterior a 1983.

“La vida de uno valía poco”

En sus últimos años publicó “Memoria de la Esperanza. Vida, pasión y muerte de un muchacho peronista”, una autobiografía política donde reconstruyó las experiencias, derrotas y convicciones de su generación.

Allí reivindicó la épica militante surgida tras el golpe de 1955 y sostuvo que para muchos jóvenes de aquellos años “la vida de uno valía poco” frente a los objetivos colectivos que perseguían. El historiador Norberto Galasso lo definió como alguien que estuvo “siempre primero en la fila de la pelea y último en la del reparto”.

En sus últimas intervenciones públicas también dejó fuertes críticas hacia el presente del Partido Justicialista, al considerar que el peronismo había abandonado las discusiones estructurales sobre economía y distribución.

Aunque reivindicaba la llegada de Néstor Kirchner al poder por haber “recuperado el lenguaje popular”, cuestionaba que durante el kirchnerismo no se hubiera desmontado completamente la estructura económica heredada de la dictadura.

Hasta sus últimos días insistió en que el peronismo debía dejar de pensar únicamente en términos electorales y volver a discutir un proyecto económico capaz de devolver dignidad a los sectores populares.

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