10/06/2026 - Edición Nº1219

Política

Festejos del Bicentenario

Fito Páez, Fuerza Bruta y resurrección de CFK: qué pasó el 25 de mayo de 2010

25/05/2026 | La magnitud de la convocatoria superó ampliamente todas las expectativas. Más de seis millones de personas participaron de las celebraciones en todo el país.



El 25 de mayo de 2010 quedó grabado como uno de los momentos de mayor movilización popular de la historia reciente argentina. Hace exactamente 16 años, millones de personas colmaron las calles de la Ciudad de Buenos Aires y de distintos puntos del país para celebrar el Bicentenario de la Revolución de Mayo en una serie de festejos que, con el paso del tiempo, adquirieron además una fuerte lectura política.

Lo que en un principio era presentado como una conmemoración institucional terminó convirtiéndose en una masiva demostración popular que sorprendió incluso al propio Gobierno nacional.

Con recitales, desfiles, espectáculos visuales y una multitud permanente sobre la avenida 9 de Julio, Plaza de Mayo y el Obelisco, aquellos festejos fueron interpretados por numerosos analistas como un punto de inflexión en el humor social y en la recuperación política de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Un país que venía de años turbulentos

El Bicentenario ocurrió en un contexto muy distinto al que atravesaría la Argentina apenas un año después. Entre 2008 y 2009, el Gobierno kirchnerista había sufrido algunos de los momentos más complejos desde su llegada al poder.

La crisis por la Resolución 125 y el conflicto con el campo había provocado una fuerte polarización social, extensas protestas y un desgaste político significativo para la Casa Rosada. A eso se sumaron los efectos locales de la crisis financiera internacional y una recesión económica que golpeó distintos sectores de la actividad.

En 2009, además, el oficialismo sufrió una derrota clave en las elecciones legislativas, particularmente en la provincia de Buenos Aires, donde la lista encabezada por Néstor Kirchner fue vencida por el entonces candidato opositor Francisco de Narváez.

En ese escenario, el Bicentenario aparecía inicialmente como una oportunidad de gestión y de reconstrucción simbólica para un gobierno que atravesaba un momento delicado.

La multitud que desbordó todas las previsiones

Sin embargo, la magnitud de la convocatoria superó ampliamente todas las expectativas. Según cifras difundidas entonces, más de seis millones de personas participaron de las celebraciones en todo el país y más de tres millones circularon por el centro porteño durante los cinco días de festejos.

Las imágenes de una avenida 9 de Julio completamente colmada, familias enteras haciendo picnic, largas caminatas peatonales y una convivencia multitudinaria sin incidentes relevantes quedaron rápidamente asociadas al espíritu de aquella celebración.

Muchos cronistas de la época compararon la masividad de la convocatoria con los festejos por los Mundiales de 1978 y 1986 o incluso con las movilizaciones por el regreso de la democracia en 1983.

El desfile de Fuerza Bruta y la reconstrucción de la historia argentina

Uno de los momentos más recordados fue el “Desfile del Bicentenario”, realizado por el grupo teatral Fuerza Bruta, que recorrió distintos episodios de la historia argentina a través de una puesta artística inédita.

Durante el espectáculo desfilaron escenas del Cruce de los Andes, la inmigración, las luchas obreras, el peronismo, la dictadura militar, las Madres de Plaza de Mayo y la Guerra de Malvinas.

La puesta mezclaba acrobacias aéreas, música en vivo, vehículos intervenidos y efectos visuales de gran escala. El público acompañó cada escena con aplausos, cánticos y silencios emotivos, especialmente durante las referencias a la última dictadura y a las Madres de Plaza de Mayo.

El Cabildo, el mapping y una lectura política de la historia

Otro de los hitos fue el espectáculo de luces y sonido proyectado sobre el Cabildo, que repasó los 200 años de historia argentina.

La propuesta incluyó referencias a Juan Domingo Perón, Eva Perón, Rodolfo Walsh y las Madres de Plaza de Mayo, además de homenajes a Raúl Alfonsín y críticas implícitas a los golpes militares y al “neoliberalismo” de los años noventa.

Esa reconstrucción histórica también generó debates políticos y culturales, porque muchos interpretaron que el Gobierno buscaba presentar al kirchnerismo como heredero de distintas tradiciones nacionales y populares.

Cristina Kirchner y la “resurrección” política

El cierre de los festejos tuvo a Cristina Kirchner rodeada de presidentes latinoamericanos como Luiz Inácio Lula da Silva, José Mujica, Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa y Fernando Lugo.

La entonces presidenta destacó el carácter “popular” de la celebración y contrapuso el Bicentenario con los festejos del Centenario de 1910, que recordó como una conmemoración atravesada por el estado de sitio y la exclusión social.

Con el paso de los años, numerosos analistas políticos sostuvieron que aquellas jornadas marcaron un cambio en la percepción social sobre el kirchnerismo. Después de dos años de desgaste, el Gobierno logró reconectar con una parte importante de la sociedad y recuperar iniciativa política.

Ese proceso se profundizaría luego con la recuperación económica de 2010 y 2011, años atravesados por un fuerte crecimiento del consumo, la actividad económica y el empleo. También influiría el impacto emocional que generó meses después la muerte de Néstor Kirchner, en octubre de 2010.

La combinación de recuperación económica, reconstrucción política y movilización social terminaría desembocando en la contundente reelección de Cristina Kirchner en 2011, cuando obtuvo el 54 por ciento de los votos.

Un festejo que quedó en la memoria colectiva

A 16 años de aquellas jornadas, el Bicentenario continúa siendo recordado como una de las celebraciones populares más grandes desde el retorno democrático.

Más allá de las lecturas políticas posteriores, las imágenes de millones de personas compartiendo las calles, los recitales masivos, el desfile artístico y la sensación de participación colectiva permanecen como uno de los recuerdos más fuertes de la vida pública argentina de las últimas décadas.

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