En la antesala del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, lanzó un mensaje con fuertes definiciones sobre el clima político y social que atraviesa el país y advirtió sobre los riesgos de la intolerancia y la descalificación del pensamiento ajeno.
Durante una homilía realizada en la Catedral Metropolitana, el religioso sostuvo que “qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto” y agregó: “Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario”.
Si bien evitó mencionar directamente al presidente Javier Milei o a funcionarios de su entorno, las declaraciones fueron interpretadas como una crítica al estilo confrontativo que mantiene el Gobierno nacional frente a sectores opositores, periodistas y dirigentes políticos. “Creo que justamente son palabras muy actuales en el contexto que vivimos. Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia”, insistió García Cuerva.
El mensaje del arzobispo se apoyó en referencias a San Pablo y a la necesidad de convivencia dentro de las diferencias. “Tres veces, San Pablo insiste con este concepto de la diversidad. Diversidad de dones, diversidad de ministerios, diversidad de actividades, pero todos proceden de un mismo Espíritu”, expresó.
Las declaraciones de García Cuerva se produjeron además en un contexto de creciente tensión interna dentro del oficialismo. La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada a integrar la comitiva oficial que participará del Tedeum, en lo que representa un nuevo capítulo de la ruptura política con la Casa Rosada.
Se trata de la primera vez desde el regreso de la democracia que una vicepresidenta queda excluida de la delegación oficial en una ceremonia de estas características. La decisión habría sido impulsada desde la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei, encargada de cursar las invitaciones protocolares.

La ausencia de Villarruel vuelve a dejar expuesta la fractura entre el entorno presidencial y la titular del Senado, quien en los últimos meses tomó distancia de varias decisiones políticas y económicas del Gobierno.
García Cuerva asumió como arzobispo de Buenos Aires en 2023, tras ser designado por el papa Francisco para suceder al cardenal Mario Poli. Antes había desarrollado una extensa tarea pastoral en barrios populares y villas del conurbano bonaerense.
El religioso también se desempeñó como obispo de Río Gallegos y ganó notoriedad pública por sus mensajes centrados en la inclusión social, la pobreza y el diálogo político, una línea pastoral cercana a la impulsada por el papa Francisco desde el Vaticano.