25/05/2026 - Edición Nº1203

Sociedad


Patria argentina

Revolución de Mayo: la presión popular que forzó el cambio de poder en Buenos Aires

25/05/2026 | La Revolución de Mayo de 1810 marcó el nacimiento del primer gobierno patrio y abrió el camino hacia la independencia argentina.



Cada 25 de mayo, Argentina conmemora uno de los capítulos más trascendentales de su historia: la conformación del primer gobierno patrio en 1810. La fecha recuerda la Revolución de Mayo, un proceso político y social que comenzó en Buenos Aires y que terminó por abrir el camino hacia la independencia definitiva declarada seis años más tarde.

El llamado Día de la Patria no representa solamente un acontecimiento histórico. También simboliza el nacimiento de una idea colectiva de nación, el momento en que comenzó a quebrarse el vínculo político con la corona española y a fortalecerse el deseo de autodeterminación en el territorio del entonces Virreinato del Río de la Plata.

Una crisis en España que cambió todo

A comienzos del siglo XIX, el virreinato era gobernado por Baltasar Hidalgo de Cisneros bajo autoridad de España. Pero el escenario internacional alteró completamente el equilibrio político: Napoleón Bonaparte invadió territorio español y obligó al rey Fernando VII a abdicar, dejando a la corona sumida en una profunda crisis.

La incertidumbre rápidamente llegó a América. En Buenos Aires, criollos, comerciantes, abogados y militares comenzaron a cuestionar quién debía ejercer el poder en ausencia del monarca. A ese contexto se sumaban las nuevas ideas de libertad impulsadas por la Revolución Francesa y el creciente malestar económico por las restricciones comerciales impuestas desde Europa.

Las discusiones políticas comenzaron a multiplicarse en tertulias, cafés y reuniones privadas. Poco a poco, empezó a tomar fuerza la idea de conformar un gobierno propio que respondiera a los intereses locales y no a las decisiones de una España debilitada.

La Semana de Mayo y el reclamo popular

Los acontecimientos decisivos ocurrieron entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, período que quedó inmortalizado como la Semana de Mayo. Durante esos días, Buenos Aires vivió jornadas de tensión política, movilización social y negociaciones permanentes dentro del Cabildo.

El 22 de mayo se realizó el histórico Cabildo Abierto, donde los vecinos más influyentes debatieron el futuro del virreinato. Allí se resolvió destituir al virrey Cisneros, aunque las autoridades intentaron mantenerlo en el poder mediante una junta encabezada por él mismo.

La maniobra provocó una fuerte reacción popular. Las calles cercanas a la Plaza Mayor —actual Plaza de Mayo— se llenaron de vecinos y milicianos que reclamaban la renuncia definitiva del virrey. La presión social terminó siendo decisiva.

El nacimiento del primer gobierno patrio

Finalmente, el 25 de mayo de 1810 se anunció la creación de la Primera Junta de Gobierno, considerada el primer gobierno patrio argentino. Cornelio Saavedra asumió como presidente acompañado por figuras históricas como Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Juan José Paso.

Aunque en un primer momento la Junta gobernó formalmente en nombre de Fernando VII, en los hechos significó el comienzo de un proceso revolucionario que terminaría rompiendo definitivamente los lazos con España.

La Revolución de Mayo también marcó el inicio de una etapa de fuertes disputas internas, campañas militares y transformaciones políticas que moldearon los primeros años de la futura Argentina.

Una fecha que atraviesa generaciones

Con el paso de los años, el 25 de mayo se convirtió en una de las celebraciones patrias más importantes del país. En escuelas, plazas y espacios públicos se realizan actos, desfiles y homenajes que recuerdan los sucesos de 1810 y mantienen viva la memoria histórica.

La fecha también quedó ligada a tradiciones populares profundamente argentinas. El locro, las empanadas, los pastelitos y el chocolate caliente suelen ocupar un lugar central en las reuniones familiares y comunitarias durante la jornada patria.

Más de dos siglos después, el Día de la Patria continúa funcionando como un símbolo de identidad nacional. Una fecha que no solo recuerda el nacimiento del primer gobierno patrio, sino también el inicio de la construcción de una nación que comenzó a imaginarse libre, soberana y protagonista de su propio destino.