Después del Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, Javier Milei encabezará este lunes una nueva reunión de Gabinete en Casa Rosada, en medio de un clima político cada vez más atravesado por internas, pases de factura y el creciente desgaste que generan las causas judiciales contra Manuel Adorni.

La reunión, prevista para antes del mediodía, aparece como un nuevo gesto de respaldo político del Presidente y de Karina Milei hacia el vocero presidencial, que quedó bajo fuerte presión tras las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y la difusión de millonarios consumos con tarjetas de crédito.
Lejos de tomar distancia, el círculo íntimo presidencial decidió blindar políticamente a Adorni. En el oficialismo creen que admitir debilidad en este momento sería abrir una grieta interna todavía más peligrosa para un Gobierno que ya enfrenta desgaste económico y conflictos internos cada vez menos disimulados.

Por eso, la reunión de Gabinete funcionará también como una foto política. Una forma de mostrar cohesión mientras crecen las preguntas sobre el patrimonio del vocero y las tensiones dentro del propio universo libertario.
El problema para la Casa Rosada es que el caso Adorni ya dejó de ser únicamente judicial. La oposición empezó a utilizarlo como símbolo de las contradicciones entre el discurso anticasta y el estilo de vida de algunos funcionarios libertarios.
En paralelo, el Gobierno atraviesa otra pelea subterránea que ya se volvió inocultable: la disputa entre el sector de Santiago Caputo y el armado político que responden a Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, ambos respaldados directamente por Karina Milei.

Las tensiones vienen escalando hace semanas y mezclan poder territorial, control político y diferencias sobre la estrategia electoral de La Libertad Avanza. La pelea ya dejó escenas de fuerte incomodidad dentro del oficialismo y obligó al propio Milei a intervenir para intentar contener el conflicto.
Pero la interna no termina ahí. En los últimos días también se sumó el cortocircuito entre Patricia Bullrich y Adorni. La senadora libertaria rompió el libreto oficial cuando reclamó públicamente que el jefe de Gabinete presentara cuanto antes su declaración jurada, una jugada que cayó pésimo en el entorno presidencial.
Aunque Bullrich seguiría participando de la reunión de Gabinete, en Balcarce 50 ya circulan versiones sobre una posible marginación progresiva de la exministra de Seguridad. En el karinismo consideran que la senadora empezó a despegarse del blindaje total que el Gobierno intenta construir alrededor de Adorni.

La incomodidad creció todavía más cuando Bullrich adelantó la presentación de su propia declaración jurada, en una maniobra leída dentro del oficialismo como una presión indirecta hacia el vocero presidencial.
Mientras Milei intenta sostener la imagen de un Gobierno compacto, las internas empiezan a perforar el relato libertario desde adentro. Y en una administración que construyó buena parte de su identidad alrededor de la disciplina y la confrontación externa, el ruido interno ya empieza a sonar demasiado fuerte.