David Harbour, reconocido por su interpretación del jefe de policía Jim Hopper en Stranger Things, rememoró con gran afecto los inicios de la exitosa serie de Netflix durante un reciente evento de consideración para los premios Emmy celebrado en el Hollywood Forever Cemetery. Al ser cuestionado sobre qué aprendió de sus jóvenes compañeros de reparto durante el rodaje, el intérprete habló del profundo impacto que tuvo trabajar con ellos en los comienzos de la producción.
En un primer momento, el actor bromeó respondiendo que no había aprendido “nada” de ellos, desatando las risas de los asistentes. Sin embargo, rápidamente cambió el tono para calificar la primera entrega de la serie, creada por los hermanos Matt y Ross Duffer, como una “experiencia mágica”. Aunque Harbour reconoció la evolución de la serie hacia la quinta temporada (la cual describió como algo épico que trasciende a los personajes debido a la escala cinematográfica nunca antes vista en televisión que lograron los creadores), admitió entre risas que la primera tanda de episodios seguía siendo su favorita por una razón muy personal: “Estaba más delgado”.
Al profundizar en su relación con el elenco juvenil, que incluía a figuras como Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin y Noah Schnapp, Harbour destacó la frescura que aportaban al set de grabación. El actor explicó que, a diferencia de otros niños actores que suelen ser demasiado técnicos o rígidos, el grupo de Stranger Things mantenía una autenticidad única.
Harbour recordó con asombro la asombrosa naturalidad con la que se desenvolvían, revelando que incluso entre tomas hacían travesuras o tenían comportamientos imprevistos que demostraban una total falta de inhibición. “Eso es una relajación increíble. Yo soñaría con ser capaz de hacer eso. No ser consciente de uno mismo de esa manera”, admitió.

Ante estas declaraciones, el director y productor ejecutivo Shawn Levy intervino con picardía sugiriendo que eso era precisamente lo que Harbour había aprendido de ellos, a lo que el actor contestó divertido: “Pero no puedo hacerlo. Lo intenté, Shawn”. Más allá de las bromas, Harbour se deshizo en elogios hacia sus compañeros de elenco, describiéndolos como “seres humanos verdaderamente hermosos” con quienes fue “un auténtico placer trabajar” y junto a los cuales se divirtió muchísimo en una etapa que hoy define como un momento milagroso de su vida.
Harbour concluyó con nostalgia que la familia que formaron en el set y la historia que construyeron juntos le brindaron un nivel de gratificación profesional inigualable, afirmando: “No sé si alguna vez me he sentido tan enriquecido por algún trabajo que estuviera haciendo”.