10/06/2026 - Edición Nº1219

Política

Revolución de Mayo

Tedeum por el 25 de Mayo: las 6 frases más fuertes de García Cuerva ante Milei

25/05/2026 | El arzobispo cuestionó la violencia verbal, el individualismo y el clima de confrontación que atraviesa a la política y a las redes sociales.



El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó este 25 de Mayo el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana y dejó un mensaje atravesado por fuertes definiciones políticas, sociales y culturales en medio de la presencia del presidente Javier Milei y gran parte del Gabinete nacional.

Durante una extensa homilía basada en el Evangelio de Marcos sobre la curación del paralítico de Cafarnaúm, García Cuerva apeló a la necesidad de reconstruir vínculos, impulsar el diálogo y evitar la fragmentación social. También cuestionó la violencia verbal, el individualismo y el clima de confrontación que atraviesa a la política y a las redes sociales.

El mensaje tuvo múltiples lecturas por sus referencias a la situación económica y social, la dirigencia política y la necesidad de alcanzar consensos en la Argentina actual.

Un mensaje centrado en la crisis social y la necesidad de acuerdos

El arzobispo utilizó la imagen bíblica de cuatro hombres que cargan a un paralítico para reflexionar sobre la situación de millones de argentinos que, según describió, viven “paralizados” en sus esperanzas, derechos y oportunidades.

En ese marco, pidió abandonar la lógica de la confrontación permanente y avanzar hacia una cultura política basada en acuerdos, diálogo y búsqueda del bien común.

También hizo referencia a la exclusión social, el deterioro del tejido comunitario y la situación de jubilados, jóvenes afectados por consumos problemáticos, trabajadores informales y personas vulnerables.

Lejos de limitarse a un mensaje religioso, la homilía se transformó en una intervención pública con fuerte contenido político y social.

Las críticas a “los haters” y “el terrorismo de las redes”

Uno de los pasajes más resonantes del discurso fue cuando García Cuerva apuntó contra la agresividad discursiva y el clima de violencia que domina el debate público.

Allí comparó a los “escribas” del Evangelio con los actuales “odiadores” de las redes sociales y cuestionó las prácticas de descalificación permanente.

La frase sobre “el terrorismo de las redes” se convirtió rápidamente en uno de los tramos más comentados de la ceremonia y fue interpretada como una crítica al deterioro del debate público argentino.

El llamado a “levantarse” como sociedad

Otro de los ejes centrales del mensaje estuvo vinculado a la idea de “levantarse” como Nación. García Cuerva sostuvo que la Argentina necesita reconstruir la esperanza colectiva y superar la resignación social.

Además, planteó que el país debe recuperar el sentido de comunidad y evitar que prevalezca una lógica individualista donde “cada uno piensa en sí mismo”.

En distintos pasajes, el arzobispo insistió en la necesidad de fortalecer la amistad social, la empatía y la unidad nacional.

La homilía fue escuchada atentamente por Javier Milei y por los principales funcionarios del Gobierno nacional, en una ceremonia que volvió a ubicar a la Catedral Metropolitana como escenario de una de las principales intervenciones públicas de la Iglesia argentina sobre la realidad del país.

Las 6 definiciones más importantes

  1. Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Desde hace muchos años se sienten postrados, tirados al borde del camino de la vida, y ya no tienen fuerzas para seguir, no pueden sostenerse en sus derechos tan postergados.
  2. ¿Los menos dotados no son personas humanas? ¿Los débiles no tienen nuestra misma dignidad? ¿Los que nacieron con menos posibilidades valen menos como seres humanos, y sólo deben limitarse a sobrevivir?
  3. Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación.
  4. La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos; el “sálvese quien pueda” no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación.
  5. Odiadores de aquella época, sentados en la casa de Cafarnaúm, haters de hoy, sentados frente a una computadora de su escritorio, o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando.
  6. Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como nos decía Francisco.
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