El 25 de mayo de 1982, en el marco de la Guerra de Malvinas, se registraron operaciones aéreas de alta complejidad en la zona del estrecho de San Carlos. Mientras en el continente se celebraba el aniversario de la Revolución de Mayo, en el Atlántico Sur se desarrollaban misiones de ataque contra la fuerza de desembarco británica, que operaba con el objetivo de consolidar su presencia en la región.
En esta jornada, la aviación argentina alcanzó objetivos de relevancia militar dentro de la flota del Reino Unido. El hundimiento del destructor HMS Coventry y los daños críticos al buque logístico Atlantic Conveyor marcaron un hito táctico en la historia del conflicto, obligando a las fuerzas británicas a replantear la logística y la protección de su fuerza de tareas.
La pérdida del HMS Coventry tras el impacto de bombas por gravedad y del Atlantic Conveyor por el efecto de misiles Exocet representó un cambio significativo en las operaciones de la Royal Navy, forzando modificaciones estratégicas en el avance terrestre hacia Puerto Argentino.
El submarino nuclear británico HMS Conqueror hundió el 2 de mayo de 1982 el ARA General Belgrano argentino, en un ataque ocurrido fuera del área de exclusión pactada durante la Guerra de Malvinas.
Producto del hundimiento, murieron 323 tripulantes del crucero, uno de los buques más importantes de la Armada. La cifra representa casi la mitad de las bajas de Argentina en el conflicto contra el Reino Unido.
El hundimiento del HMS Coventry y el ataque al Atlantic Conveyor ocurrieron apenas 23 días después, en lo que fue la respuesta de Argentina contra el Reino Unido.
La Royal Navy había posicionado al destructor HMS Coventry y a la fragata HMS Broadsword como un "escudo" defensivo al norte del estrecho de San Carlos. La finalidad de esta formación era actuar como señuelo para atraer a los aviones argentinos y alejarlos de los buques de desembarco, utilizando sus sistemas de defensa antiaérea, como los misiles Sea Dart y Sea Wolf, para interceptar las formaciones atacantes.
Al advertir la posición de los buques, las escuadrillas argentinas modificaron su perfil de vuelo para eludir los sistemas de detección electrónica. Las naves, integradas por aviones A-4B y A-4C Skyhawk, aproximaron sus blancos volando a muy baja altura, lo que complicó el seguimiento de los radares de tiro británicos.
El primer impacto ocurrió sobre la fragata HMS Broadsword, dañando un helicóptero Lynx, lo cual obligó a las unidades enemigas a realizar maniobras evasivas. Esta acción obstruyó temporalmente la línea de disparo de las defensas británicas. Segundos después, la sección Zeus, compuesta por Mariano Velasco y Jorge Barrionuevo, alcanzó al destructor HMS Coventry.
En una operación separada, la aviación naval argentina desplegó sus aviones Super Étendard para atacar a un grupo naval de batalla que incluía al buque logístico Atlantic Conveyor. La embarcación transportaba equipamiento vital, incluyendo helicópteros Chinook, misiles y materiales destinados a la construcción de una pista de aterrizaje vertical en la zona de operaciones.
La pérdida del Atlantic Conveyor alteró la planificación británica, forzando a las tropas terrestres a trasladarse a pie hacia Puerto Argentino. El buque se hundió días después del impacto, tras sufrir incendios incontrolables en su bodega de carga.
TM