Lo que comenzó como una ceremonia tradicional por el 25 de Mayo derivó en una nueva polémica política. Horas después del Tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana ante el presidente Javier Milei y gran parte del gabinete nacional, el diputado libertario Alberto "Bertie" Benegas Lynch salió con munición pesada contra el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.
A través de sus redes sociales, el legislador de La Libertad Avanza lanzó una crítica frontal al mensaje pronunciado por el jefe eclesiástico y abrió un frente inesperado entre sectores del oficialismo y la Iglesia.
Sus palabras generaron repercusión inmediata porque no se limitaron a cuestionar el contenido de la homilía: también apuntaron contra el rol político de la institución religiosa y reabrieron un viejo debate sobre la relación entre religión y Estado.
El mensaje más fuerte de Benegas Lynch llegó pocas horas después de finalizada la ceremonia.
El diputado calificó la homilía como “lamentable” y sostuvo que el discurso fue injusto con los resultados alcanzados por la gestión de Javier Milei. Pero fue una frase puntual la que rápidamente dominó el debate político: acusó a algunos sectores de "militar con sotana".
Además, vinculó al arzobispo con figuras históricamente asociadas al peronismo y dejó entrever una crítica a lo que considera una utilización política del ámbito religioso.
La expresión encendió reacciones inmediatas y volvió a exponer una tensión histórica entre sectores liberales y parte de la estructura eclesiástica argentina.
La respuesta de Benegas Lynch tuvo origen en la homilía pronunciada durante el Tedeum por el 25 de Mayo. En su discurso, Jorge García Cuerva hizo una reflexión sobre el clima social y político del país y llamó a evitar la profundización de las divisiones.
El arzobispo cuestionó los discursos de odio, alertó sobre los riesgos de la fragmentación social y pidió fortalecer la idea de comunidad.
También dejó una de las frases más comentadas de la jornada: sostuvo que “nadie se salva solo” y cuestionó la lógica del individualismo extremo.
Las palabras fueron interpretadas por algunos sectores políticos como un mensaje general y por otros como una crítica indirecta al modelo político y económico impulsado por el Gobierno.
La polémica no terminó allí. Horas más tarde, Benegas Lynch profundizó su postura y cuestionó directamente la relación entre religión y Estado.
El legislador sostuvo que la unión entre ambos ámbitos provocó experiencias negativas a lo largo de la historia y consideró que no tiene sentido que una religión particular tenga reconocimiento especial dentro de una estructura estatal.
Sus declaraciones reactivaron un debate que aparece periódicamente en Argentina y que toca cuestiones sensibles vinculadas al financiamiento estatal de cultos religiosos y al lugar institucional de la Iglesia.
Mientras la discusión escalaba en redes sociales y ámbitos políticos, el Gobierno eligió una postura más moderada.
Desde sectores oficiales evitaron profundizar el enfrentamiento y describieron la homilía como un mensaje de tono componedor, aun reconociendo diferencias de interpretación.
La cautela no parece casual. En la Casa Rosada buscan evitar una confrontación directa con la Iglesia, especialmente en un año atravesado por tensiones políticas y por la posibilidad de una eventual visita papal al país antes de fin de año.
Sin embargo, las declaraciones de Benegas Lynch dejaron algo claro: incluso después del Tedeum, la discusión política argentina sigue encontrando nuevos escenarios de conflicto.
ND