La eliminación de Gran Hermano sigue generando repercusiones fuera de la casa. Luego de que Eduardo Carrera abandonara el reality en medio de una fuerte polémica, volvieron a tomar fuerza las declaraciones que había dado Mía, la hija que tuvo con Romina Orthusteguy y a quien no conoce desde hace 22 años.
Semanas atrás, la joven habló por primera vez en un móvil para Bondi Live junto a Matías Bagnato y contó cómo fue crecer sin la presencia de su padre. Allí reveló que durante gran parte de su vida ni siquiera conocía el rostro de Eduardo.
“Yo cuando iba al jardín veía a mis compañeritos con madre y padre. Al principio no entendía por qué yo tenía solo uno”, recordó Mía sobre su infancia. Según explicó, de chica le preguntó a su mamá quién era él “solo para saber”, aunque aseguró que nunca sintió su ausencia porque Romina “hizo de madre y padre todo junto”. Además, sorprendió al revelar que durante años apenas conocía el nombre de Eduardo y evitó incluso buscarlo en internet. “No sabía la cara, no conocía la voz ni su apellido. Nunca”, afirmó.
La situación cambió por completo cuando el participante ingresó a la casa de Gran Hermano. Allí, Mía dijo que por primera vez le puso rostro y voz a quien define como “progenitor”. “Apenas lo veo entrar me impactó, me quedé en shock. Después me agarró mucha bronca y mucho dolor”, confesó. Según explicó, lo que más le afectó fue sentir que Eduardo hablaba públicamente de su vida sin mencionarla a ella: “Me dolía que hiciera como si una parte de la historia no existiera”.
En otro tramo de la entrevista, la joven reveló que lo único positivo que sacó de toda esta exposición fue enterarse de que tiene un hermano. “Me gustaría conocerlo”, dijo emocionada. Sobre una eventual reconciliación con Eduardo, Mía fue sincera y admitió que todavía no sabe qué haría si él quisiera verla tras salir del reality. “Hoy en día, en esta situación en la que él hace como si yo no existiera, no lo sé”, expresó.
También contó que dejó de mirar el programa porque verla situación le genera angustia. “Siempre me gustó Gran Hermano, pero ahora no lo estoy viendo porque me hace mal verlo y escucharlo”, explicó. Por su parte, Romina Orthusteguy aseguró que volver a escuchar la voz de Eduardo le despertó recuerdos traumáticos del pasado. “Me preparé para verlo el día que entraba y me derrumbé. Escucharle la voz me hizo recordar episodios”, relató entre lágrimas.