Europa atraviesa una de las olas de calor más intensas registradas para un mes de mayo, con temperaturas que superaron ampliamente los valores normales y comenzaron a provocar muertes, problemas en el transporte y alertas sanitarias en distintos países del continente.
Las situaciones más críticas se viven en Francia y Reino Unido, donde las autoridades confirmaron al menos 10 fallecimientos relacionados directa o indirectamente con las altas temperaturas, mientras crece la preocupación por incendios forestales y posibles colapsos de infraestructura.
Según los servicios meteorológicos europeos, una enorme “cúpula de calor” proveniente del norte de África quedó atrapada sobre Europa occidental, impidiendo el ingreso de aire frío y manteniendo temperaturas extremadamente altas durante varios días consecutivos.

En Francia, el gobierno confirmó siete muertes vinculadas al calor, entre ellas personas fallecidas mientras realizaban actividades deportivas y varios casos de ahogamientos de personas que buscaban refrescarse. El fenómeno ya fue catalogado como “histórico” y “excepcional” por el organismo meteorológico francés. Más de 350 estaciones climáticas rompieron récords de temperatura para mayo y varias regiones entraron en alerta naranja.
En el Reino Unido también se registraron marcas inéditas. Londres alcanzó los 34,8°C, la temperatura más alta jamás medida en mayo en el país. Además, varias ciudades atravesaron “noches tropicales”, con mínimas superiores a los 20 grados durante la madrugada.
Las autoridades británicas emitieron alertas sanitarias por riesgo para adultos mayores y personas vulnerables, ya que gran parte del país no está preparada para episodios de calor extremo prolongado.

Uno de los impactos más visibles apareció en el transporte. En Francia y Reino Unido comenzaron a registrarse cancelaciones y retrasos ferroviarios por temor a deformaciones en las vías y fallas eléctricas causadas por las altas temperaturas.
En Londres, pasajeros denunciaron viajes sofocantes en líneas de metro antiguas sin aire acondicionado, mientras algunas estaciones debieron aplicar restricciones operativas. Las autoridades ferroviarias advirtieron que el calor extremo puede provocar dilataciones en los rieles y afectar la seguridad de los servicios.
El fenómeno también obligó a suspender actividades deportivas, cancelar clases en escuelas sin climatización y limitar trabajos al aire libre en distintas regiones europeas. En Italia, algunas zonas comenzaron a aplicar restricciones laborales durante las horas de mayor exposición solar.
La situación despertó inevitablemente comparaciones con la histórica ola de calor de 2003, considerada una de las peores catástrofes climáticas europeas modernas. Aquel episodio dejó decenas de miles de muertos, especialmente en Francia, donde las temperaturas extremas colapsaron hospitales y sistemas sanitarios.
Los especialistas advierten que estos fenómenos son cada vez más frecuentes debido al calentamiento global. Europa ya es el continente que más rápido aumentó su temperatura promedio desde la década de 1990.
Mientras el calor continúa avanzando sobre el continente, meteorólogos anticipan que las temperaturas podrían acercarse a los 40 grados en algunas regiones durante los próximos días.