La tensión entre el PRO y La Libertad Avanza ya no se esconde detrás de gestos diplomáticos ni fotos de ocasión. Esta vez fue Patricia Bullrich quien volvió a marcarle la cancha públicamente a Jorge Macri, utilizando una mezcla de ironía, apropiación política y una dosis de pase de factura que dejó expuesta la disputa por la Ciudad de Buenos Aires. “Ese ‘Ley y Orden’ me suena, lo buscaré en mis tuits viejos”, escribió la senadora libertaria en X, después de que el Gobierno porteño difundiera una campaña mostrando una avenida 9 de Julio “sin piquetes”.
Gracias por el reconocimiento.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) May 26, 2026
Justo esa Avenida vivía cortada hasta que implementamos el Protocolo Antipiquete y cortamos el curro de los gerentes de la pobreza.
Decisión desde el día 1 del Presidente.
PD: ese Ley y Orden me suena, lo buscaré en mis tuits viejos. pic.twitter.com/IlHq9ZhqwF
La frase no fue casual. Tampoco inocente. Bullrich eligió pegar donde más incomoda al macrismo: en la apropiación de una agenda que históricamente el PRO buscó capitalizar como propia, pero que hoy La Libertad Avanza intenta absorber sin demasiadas sutilezas. El mensaje incluyó además otro recordatorio dirigido al jefe de Gobierno porteño: “Gracias por el reconocimiento. Justo esa Avenida vivía cortada hasta que implementamos el Protocolo Antipiquete y cortamos el curro de los gerentes de la pobreza”. Traducido al lenguaje político actual: el orden ya no pertenece al PRO, ahora tiene sello libertario.
Detrás del intercambio hay algo más profundo que una simple pelea de redes sociales. La disputa entre el macrismo y el oficialismo nacional por el control político y simbólico de la Ciudad ya empezó hace tiempo, aunque todavía muchos intenten disimularla detrás de acuerdos parlamentarios circunstanciales. La Libertad Avanza sabe que necesita perforar el bastión histórico del PRO para consolidarse como fuerza dominante de la derecha argentina. Y Bullrich, que conoce como pocos la lógica interna del macrismo, parece decidida a empujar esa discusión sin anestesia.

La ironía sobre el slogan “Ley y Orden” no apuntó solamente a una campaña publicitaria porteña. Fue también una forma de recordarle a Jorge Macri que el Gobierno nacional considera propio el éxito político del protocolo antipiquetes, una de las medidas más valoradas por el electorado libertario. En otras palabras: si hoy la Ciudad exhibe avenidas despejadas y ausencia de cortes, en Balcarce 50 entienden que el mérito no es porteño sino de la Casa Rosada.
El cruce se suma además a otro enfrentamiento reciente entre ambos sectores por el estado de los subtes porteños. Días atrás, Bullrich había cuestionado la falta de inversión y comparado a Buenos Aires con Santiago de Chile, asegurando que la capital argentina “perdió el ritmo” mientras otras ciudades de la región avanzaron. La respuesta de Jorge Macri buscó reivindicar obras, compra de vagones y renovación de estaciones, aunque dejó una frase que expuso indirectamente el problema: “Había mucho por hacer”.
Los subtes: nos pasaron por arriba.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) May 13, 2026
Buenos Aires fue la primera ciudad de Latinoamérica en tener subte, allá por 1913. Y 113 años después, ni siquiera estamos entre las primeras ciudades de la región en extensión y conexión.
La semana pasada, cuando estuve en Santiago de Chile,… pic.twitter.com/VdqF007seM
El problema para el PRO es que cada crítica libertaria golpea sobre una identidad política que durante años fue casi exclusiva del macrismo: gestión, seguridad y orden urbano. La diferencia es que ahora La Libertad Avanza intenta quedarse con esa bandera utilizando una narrativa más agresiva y menos moderada. Y Bullrich, que pasó de ser figura central del PRO a referente libertaria, parece disfrutar especialmente ese rol.
Mientras tanto, Javier Milei evita intervenir directamente, aunque el mensaje político es claro. Cada vez que dirigentes libertarios cuestionan al PRO por temas de seguridad, transporte o gestión urbana, el oficialismo nacional alimenta la idea de que el viejo macrismo quedó viejo incluso para administrar la Ciudad que gobernó durante casi dos décadas.
La pelea todavía transita el terreno discursivo, pero empieza a perfilar algo más grande: una competencia abierta por el liderazgo del electorado de derecha. Y en esa batalla, Bullrich parece haber asumido una misión específica: demostrar que el PRO ya no conduce la agenda que alguna vez monopolizó.