27/05/2026 - Edición Nº1205

Política

Freno al GCBA

Privacidad y sueldo en juego: el sistema porteño que quedó suspendido

27/05/2026 | Un juez porteño hizo lugar a una cautelar presentada por ATE y suspendió la aplicación obligatoria de la “Hoja de Ruta Electrónica”.



La gestión de Jorge Macri recibió un duro revés judicial en uno de los frentes más sensibles de su política de “modernización” administrativa. El Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario N°15 de la Ciudad de Buenos Aires suspendió la implementación obligatoria de la denominada Hoja de Ruta Electrónica” (HRE), el sistema de control laboral basado en geolocalización que el Gobierno porteño había comenzado a aplicar sobre trabajadores estatales que realizan tareas en la vía pública. 

La medida cautelar fue impulsada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que denunció que el sistema obligaba a utilizar teléfonos celulares personales para registrar asistencia mediante WhatsApp y ubicación geográfica en tiempo real, sin negociación previa, sin garantías suficientes sobre protección de datos y sin un acto administrativo claro que respaldara la decisión.

El fallo del juez Víctor Trionfetti no sólo pone en pausa la herramienta tecnológica sino que abre una discusión política de fondo: hasta dónde puede avanzar el Estado en el control digital de sus trabajadores bajo la bandera de la eficiencia administrativa.

El conflicto que encendió la alarma sindical 

La “Hoja de Ruta Electrónica” comenzó a implementarse durante abril de 2026 en distintas áreas del Gobierno porteño vinculadas a tareas territoriales, inspecciones, acompañamientos sociales y actividades fuera de oficina. Según planteó ATE en la presentación judicial, el sistema exigía múltiples “fichajes” diarios desde dispositivos móviles particulares, algo que el sindicato consideró incompatible con la dinámica real de muchas funciones estatales.

Además, el gremio denunció que fallas de conectividad o problemas técnicos podían derivar en descuentos salariales, sanciones disciplinarias o irregularidades administrativas sobre trabajadores que cumplen funciones en barrios populares, hospitales, guardias o recorridos urbanos.



La organización sindical sostuvo que detrás del discurso de la “despapelización” se escondía un modelo de vigilancia laboral implementado de manera unilateral y sin consenso con los representantes de los trabajadores.

El punto que complicó al Gobierno porteño

El aspecto más delicado para la administración de Jorge Macri apareció cuando la Justicia pidió precisiones concretas sobre el sustento jurídico del sistema. En la resolución, el juez Trionfetti advirtió que la Ciudad no logró acreditar “el acto administrativo que disponga el uso de celulares o dispositivos análogos de propiedad de los trabajadores del GCBA para ser usados a fin de materializar el registro de la asistencia”.



Lejos de tratarse de una observación meramente técnica, el magistrado cuestionó la ausencia de formalidades básicas en la implementación de un sistema que impacta directamente sobre derechos laborales y privacidad de los empleados públicos. “La vía de hecho lesiona el principio de legalidad e inhibe la posibilidad de control de los actos de gobierno”, sostuvo Trionfetti en uno de los tramos más contundentes del fallo. Y remató con una frase de fuerte contenido institucional: “Lo contrario es pura regresión y arbitrariedad”. 

La defensa de la Ciudad 

Por su parte, los abogados del Gobierno porteño defendieron la herramienta asegurando que no existe seguimiento permanente de los trabajadores y que la geolocalización sólo se activa al momento del fichaje. También argumentaron que el sistema forma parte de un proceso de modernización administrativa y reducción del uso de papel. 


Sin embargo, la cautelar deja expuesto un problema político más amplio para la administración macrista: el choque entre las nuevas herramientas digitales de control estatal y los límites legales vinculados a privacidad, derechos laborales y utilización de recursos personales de los empleados.