La preparación para el Mundial 2026 entró en su fase de definiciones y la selección de Paraguay define los últimos detalles. Mientras Gustavo Alfaro termina de pulir la lista de los 26 convocados, el entrenador argentino decidió rearmar su propia estructura de trabajo con incorporaciones de peso.
La noticia que más ruido hizo en el ambiente del fútbol argentino es la llegada de Guillermo Burdisso, quien se sumó a la Albirroja para estrenar una nueva faceta profesional de cara a la cita mundialista.
El exzaguero central, de gran trayectoria en clubes como Boca Juniors e Independiente, se retiró a comienzos de 2025. Sin embargo, su alejamiento del verde césped duró poco. Burdisso se incorporó al seleccionado paraguayo para cumplir el rol de analista de videos, una función que en el fútbol moderno es clave para el procesamiento audiovisual y el estudio minucioso de los rivales.
Pese a que para muchos puede resultar un movimiento sorpresivo, la relación entre Burdisso y Alfaro es de larga data y está marcada por el éxito. Ambos compartieron plantel en aquel histórico Arsenal de Sarandí que se consagró campeón del Torneo Clausura 2012.

Durante ese ciclo, el defensor fue una pieza fundamental, disputando 45 partidos y convirtiendo siete goles bajo la dirección de "Lechuga". Ese vínculo personal y futbolístico, sumado a que Guillermo ya cuenta con la Licencia PRO de la AFA, fue determinante para que el DT santafesino lo eligiera para este desafío internacional.
La conexión entre el apellido Burdisso y Gustavo Alfaro también tiene un antecedente dirigencial: cabe recordar que Nicolás, hermano de Guillermo, fue quien eligió a Alfaro para dirigir a Boca en 2019 cuando se desempeñaba como director deportivo del Xeneize.
Ahora, a los 37 años, el menor de los hermanos Burdisso enfrentará su primera experiencia fuera del campo, aportando su visión táctica tras haber vestido camisetas pesadas como las de Rosario Central, León de México, Lanús y Huracán.
Guillermo Burdisso no llega solo al búnker paraguayo. Alfaro también sumó a dos especialistas para fortalecer áreas sensibles del equipo. El primero es Joaquín Ketlún, quien asumirá como el nuevo preparador de arqueros.
Con apenas 30 años, Ketlún cuenta con un recorrido interesante bajo los tres palos en clubes de Argentina, Chile y Europa, como All Boys, Peñarol y Universidad de Chile. Además de su experiencia en cancha, ganó notoriedad por sus innovadoras metodologías de entrenamiento difundidas a través de redes sociales.

Por otro lado, el área física también recibió un refuerzo de confianza con la llegada de Ramiro Arbelaiz. El especialista llega tras un reciente paso por Huracán y su incorporación fortalece un lazo interno en el cuerpo técnico, ya que es hermano de Pedro Arbelaiz, quien acompaña a Alfaro desde su etapa al frente de la selección de Ecuador. Con estas tres piezas, Paraguay termina de blindar su grupo de trabajo para la gran fiesta del fútbol.
La Albirroja ya tiene la mente puesta en el 11 de junio, fecha en la que comenzará el torneo en los Estados Unidos, México y Canadá. El seleccionado guaraní integra el exigente Grupo D, donde deberá medirse con potencias y estilos muy diferentes:
Con un cuerpo técnico renovado y la experiencia de Burdisso ahora volcada al análisis estratégico, Paraguay busca consolidar su identidad táctica para dar el golpe en una zona que promete ser una de las más parejas del certamen. Alfaro apuesta a la confianza y al conocimiento mutuo para que su equipo llegue afilado al debut en Los Ángeles.