28/05/2026 - Edición Nº1206

Política

Congreso

Cómo votó el PRO la ley de etiquetado frontal en 2021: dos discursos picantes

28/05/2026 | Solo 20 diputados votaron en contra de la ley y 18 de ellos eran del PRO. Sin embargo, también hubo un nutrido grupo que acompañó los octógonos negros.



La discusión por la ley de etiquetado frontal de alimentos volvió al centro de la escena política luego de que La Libertad Avanza impulsara su derogación en el Congreso. ¿Tendrán los votos?

En ese contexto, reaparecen las posiciones que adoptó el PRO durante el debate parlamentario de octubre de 2021, cuando la principal fuerza opositora exhibió una marcada fragmentación interna y otorgó libertad de acción a sus diputados.

Aunque el proyecto finalmente fue aprobado por amplia mayoría en la Cámara de Diputados, dentro del PRO coexistieron apoyos, rechazos y abstenciones. Sin embargo, predominó un clima de desconfianza hacia el texto impulsado por el oficialismo de entonces, especialmente por el impacto que podía tener sobre la industria alimenticia, las pymes y el comercio regional.

Un PRO dividido entre apoyos, rechazos y abstenciones

Durante la sesión del 26 de octubre de 2021, el PRO mostró una de las votaciones más divididas de aquel período legislativo.

Dentro del bloque hubo 17 votos a favor de la ley. Entre ellos sobresalieron los de Gisela Scaglia y José Núñez, quienes actualmente integran Provincias Unidas.

Al mismo tiempo, 18 diputados del PRO votaron en contra del proyecto. Ese número resultó especialmente significativo porque en toda la Cámara solo hubo 20 votos negativos. Entre quienes rechazaron la iniciativa estuvieron Fernando Iglesias y Cristian Ritondo.

Además, otros 12 legisladores del PRO optaron por abstenerse. Allí se destacaron Silvia Lospennato y Waldo Wolff.

La dispersión reflejó la dificultad del espacio para unificar criterios frente a un proyecto que, si bien era presentado como una herramienta sanitaria y de información al consumidor, despertaba cuestionamientos económicos, regulatorios y comerciales dentro de la oposición.

El contexto actual: La Libertad Avanza impulsa cambios y derogaciones

Cinco años después de aquella discusión, el debate resurgió con fuerza a partir de las críticas de sectores libertarios al sistema de octógonos negros implementado en Argentina.

Desde La Libertad Avanza sostienen que la ley implicó un exceso de regulación estatal, afectó la competitividad de las empresas y no produjo resultados claros en materia de hábitos alimentarios. En ese marco, comenzaron a tomar relevancia nuevamente los argumentos que distintos diputados opositores habían planteado durante el tratamiento legislativo de 2021.

Las posiciones que entonces aparecían como minoritarias o críticas dentro de Juntos por el Cambio hoy encuentran eco en parte del oficialismo libertario.

Silvia Lospennato: “Necesitamos una ley de etiquetado frontal; esta no es una buena ley”

Uno de los discursos más representativos de la posición intermedia dentro del PRO fue el de Silvia Lospennato, quien decidió abstenerse.

La diputada sostuvo que existía consenso respecto de la necesidad de avanzar en políticas de etiquetado, pero cuestionó el contenido concreto del proyecto aprobado.

“En este debate tengo dos certezas. La primera es que necesitamos una ley de etiquetado frontal; la segunda es que esta no es una buena ley”, afirmó durante su intervención.

Lospennato argumentó que el sistema elegido “brinda menos información a los consumidores”, criticó el carácter “excesivamente prohibicionista” de la iniciativa y advirtió sobre plazos “incumplibles” para la industria, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.

También remarcó que la norma no buscó “armonizar un criterio con el resto de los países del Mercosur”, uno de los principales planteos opositores durante el debate parlamentario.

“Es mala porque tiene plazos incumplibles para la industria y especialmente para las pymes. Es mala porque no buscó armonizar un criterio con el resto de los países del Mercosur, nuestro principal destino de exportación”, sostuvo.

La dirigente del PRO explicó además que el espacio había presentado un dictamen alternativo, aunque acusó al oficialismo de negarse a introducir modificaciones.

“La obstinación del oficialismo de no querer tocar ni una coma de lo que vino del Senado, de votar a libro cerrado, no solamente nos hace mal como Congreso, sino que les hace mal a los consumidores porque vamos a terminar sancionando una peor ley que la que podríamos haber votado”, señaló.

En el tramo final de su discurso, Lospennato vinculó el debate con la situación económica y social del país, en medio de fuertes cuestionamientos al gobierno de Alberto Fernández: “Si no empezamos ya a debatir el presupuesto, si no nos explican cuál es el plan para bajar la inflación, si no le ponemos límite a la emisión monetaria del Banco Central, el final de esta película del famoso ‘plan platita’ va a ser una inflación desmadrada a fin de año”.

El Sukaria: críticas al impacto sobre las empresas y el Mercosur

Otra de las voces críticas fue la de la entonces diputada Soher El Sukaria, quien votó en contra del proyecto y centró su exposición en el impacto económico y comercial de la medida.

“Necesitamos generar empleo, necesitamos generar reglas claras para que aquellos que producen puedan seguir haciéndolo”, sostuvo.

La legisladora advirtió que la industria alimenticia era uno de los sectores con mayor capacidad de generación de empleo, especialmente a través de las pymes distribuidas en todo el país.

Según planteó, la norma terminaría convirtiéndose en “una barrera comercial”, especialmente frente a los países vecinos del Mercosur.

“Muy lejos de que la etiqueta se convierta en una cuestión de educación de la salud, se convierte en una barrera, especialmente comparando con nuestros países vecinos”, afirmó.

En esa línea, comparó el modelo argentino con Brasil y cuestionó la falta de armonización regional: “A diferencia de los países miembros del Mercosur, no pusimos como normativa poder complementar, alternar y armonizar las reglas, sino todo lo contrario”, dijo.

También mencionó el caso chileno, cuya legislación inspiró parte del sistema argentino, para sostener que no existían evidencias suficientes sobre mejoras en salud pública: “Después de tres años desde que se implementó en ese vecino país, no solamente no logró la educación del consumidor, sino que no bajaron los índices de obesidad”.

Sobre el final de su intervención, sintetizó su rechazo al proyecto: “Este proyecto de ley no viene a educarnos, no viene a ayudar a la salud, no viene a ayudar a las empresas, solamente se convierte en una barrera comercial”.

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