Juan Manuel Cerúndolo hizo historia en el tenis mundial al ganarle en cinco sets al número uno del mundo, el italiano Jannik Sinner, quien venía de obtener nada menos que el Career Golden Masters, es decir, todos los Masters 1000 del circuito, cinco de ellos en forma consecutiva.
El partido comenzó cuesta arriba para el argentino, quien sufrió la potencia y el ritmo demoledor del líder de la raqueta en el capítulo inicial. Sinner impuso condiciones desde el servicio y quebró en los momentos justos para llevarse el primer parcial por un sólido 6-3.
El segundo set profundizó la crisis del argentino sobre la pista, ya que el oriundo de San Cándido continuó mostrando un nivel implacable, dominando los rallies de fondo y forzando los errores constantes de su rival. Sin encontrar respuestas tácticas ni regularidad en sus golpes, el menor de los hermanos Cerúndolo cedió rápidamente el parcial por un contundente 6-2, que presagiaba un desenlace veloz.
Sin embargo, el quiebre emocional y deportivo del encuentro llegó en el tercer capítulo. Lejos de entregarse ante la jerarquía del máximo favorito, el argentino empezó a soltar su mano y a jugar con una intensidad defensiva admirable. Tras batallar punto por punto en un set físico y cambiante, Cerúndolo aprovechó las dudas y la merma física del europeo en el duodécimo game, donde empezó 1-5 abajo y terminó sellando un agónico y emotivo 7-5 que reavivó sus ilusiones.
La paridad absoluta en el marcador global reconfiguró un escenario que parecía liquidado en apenas una hora de juego. El estadio pasó del asombro a la ovación total ante la notable muestra de coraje y resiliencia del jugador albiceleste. Sin embargo, quedó un manto de dudas sobre las reales condiciones físicas de Sinner, ya que en un momento adujo deshidratación, luego pidió médico y se pasó del tiempo establecido.
En ese sentido, una de las personas que salió a manifestar esa sospecha fue nada menos que el estadounidense Jim Courier, exnúmero uno del ranking en 1992 y ganador de cuatro Grand Slam, quien opinó: "Claramente son calambres... se están haciendo excepciones a las reglas para los mejores jugadores".
INCREÍBLE LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO CON SINNER.
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1️⃣ Estaba 5-2, a un solo game de la victoria contra Cerúndolo.
2️⃣ Perdió 11 puntos consecutivos y se puso 5-4 (0-40).
3️⃣ Llamó al médico por mareos y molestias físicas.
4️⃣ Se fue al vestuario para atenderse.pic.twitter.com/7WxRCy8iM7 https://t.co/clgqyPdTbv
De esta manera, Juan Manuel Cerúndolo ganó el tercer set ante Jannik Sinner.
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De 1-5 a 7-5 ante el N°1 del mundo.
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El envión anímico transformó por completo el desarrollo del juego en el cuarto set. Con un Sinner visiblemente desgastado y errático (y evidenciando calambres), el Juan Manuel desplegó su mejor versión, moviendo a su oponente de lado a lado con tiros angulados de gran factura. La solidez del porteño maniató las reacciones del número uno, permitiéndole hilvanar quiebres consecutivos para cerrar el parcial con un aplastante 6-1.
Con dos sets por bando, la definición del pasaje a la siguiente ronda se trasladó al dramatismo absoluto del quinto y definitivo parcial. Aunque se esperaba una reacción del líder del ranking ATP, Cerúndolo aprovechó el desgaste físico para quebrar su servicio en tres ocasiones y sellar un contundente 6-1 definitivo. El italiano, visiblemente mermado por molestias en la cadera y calambres en las piernas, no pudo contener los profundos tiros angulados del argentino, quien cerró la hazaña luego de tres horas de juego.
Para Juan Manuel, este es el mejor triunfo de su carrera, ya que a diferencia de su hermano Francisco, nunca había podido vencer a un top ten. Máxime teniendo en cuenta el presente de Sinner, quien no solo es el mandamás del tenis sino que semana tras semana rompe récords que parecían reservados solamente al Big Three de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic.