28/05/2026 - Edición Nº1206

Sociedad


Primeras infancias

Jardín y aprendizaje: lo que las maestras dicen que hoy realmente necesitan los chicos

28/05/2026 | En el Día de los Jardines de Infantes, docentes reflexionan sobre los desafíos del nivel inicial y el impacto de las nuevas tecnologías en las infancias.



En una época marcada por las pantallas, la inmediatez y nuevas formas de vincularse, el nivel inicial atraviesa transformaciones profundas. Cambian los modos de jugar, de esperar, de socializar y también las demandas que llegan a las aulas. En ese escenario, maestras de distintas generaciones coinciden en algo esencial: el jardín sigue siendo un espacio fundamental para abrir oportunidades desde los primeros años de vida.

En el marco del Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, que se celebra cada 28 de mayo en homenaje a Rosario Vera Peñaloza, docentes de un jardín público porteño compartieron su mirada sobre los desafíos actuales de enseñar a las infancias y el verdadero rol de la escuela más allá del cuidado.

“La escuela le muestra otros mundos posibles a un niño”, resume Florencia Ruiz, docente de nivel inicial desde 2014. A su lado, Marina Cordeiro, con más de tres décadas de experiencia, completa: “En el jardín, las cosas pequeñas son enormes aprendizajes”.

Ambas trabajan en una sala de 5 del Jardín de Infantes Común Nº2 D.E. 4, en el barrio de La Boca, y desde sus recorridos describen una escuela atravesada por nuevas complejidades: dificultades en la socialización, cambios en el lenguaje, impacto de las tecnologías, necesidad de acompañamiento emocional y aulas cada vez más diversas.

Infancias atravesadas por nuevos tiempos

“La pandemia fue una bisagra. Hoy vemos cambios muy fuertes en las formas de vincularse y en la tolerancia a la espera o a la frustración”, explica Marina. Florencia agrega otra dimensión: “Hoy entendemos mucho más claramente que los niños son sujetos de derecho, con distintas trayectorias, tiempos y necesidades”.

Lejos de la idea del jardín como un espacio únicamente asistencial, las docentes remarcan el enorme trabajo pedagógico que existe detrás de cada propuesta cotidiana. La construcción de autonomía, el desarrollo del lenguaje, la convivencia y las experiencias significativas forman parte de aprendizajes que comienzan desde edades tempranas.

Esperar un turno, compartir, expresar emociones o descubrir algo nuevo aparecen como escenas pequeñas, aunque fundamentales. “Durante el tiempo que están con nosotras, intentamos que se sientan las personas más especiales del mundo”, aseguran.

La escuela como construcción colectiva

Las docentes también destacan la importancia del trabajo conjunto dentro de la comunidad educativa. “El nivel inicial es una construcción entre maestras, auxiliares, conducción y familias. Ese niño no es solamente de una docente: es de toda la escuela”, afirman.

La inclusión aparece además como uno de los principales desafíos de la actualidad. Según explican, las escuelas reciben hoy realidades mucho más diversas, lo que requiere nuevas herramientas, acompañamiento institucional y trabajo en red.

En ese camino, subrayan el aporte de la Educación Sexual Integral (ESI) para trabajar la convivencia, el respeto, las emociones y los vínculos desde edades tempranas, integrando una mirada más amplia sobre las infancias y sus contextos.

El legado de Rosario Vera Peñaloza

La figura de Rosario Vera Peñaloza atraviesa toda la reflexión de las docentes. Considerada una de las pioneras de la educación inicial en Argentina, su legado sigue presente en la manera de pensar al jardín como un espacio clave para ampliar oportunidades desde los primeros años de vida.

“Pensarla en su contexto histórico es impresionante”, sostienen. Para ellas, gran parte de su aporte continúa vigente: entender que el jardín no es solamente un lugar de cuidado, sino un ámbito donde se construyen aprendizajes, vínculos y herramientas fundamentales para la vida.


Rosario Vera Peñaloza fue una educadora y pedagoga argentina.​​

Tanto Marina como Florencia creen además que Vera Peñaloza encontraría hoy un nivel inicial mucho más profesionalizado, inclusivo y atravesado por nuevas discusiones pedagógicas.

Un espacio donde también enseña el ambiente

Entre las propuestas que impulsa el Jardín de Infantes Común Nº2 D.E. 4 se destaca el atelier pedagógico, un espacio diseñado para estimular la exploración, la creatividad y el aprendizaje a través de los sentidos.

Allí, los chicos interactúan con distintas materialidades y estímulos en un entorno pensado pedagógicamente para habilitar experiencias abiertas, sin consignas rígidas ni respuestas únicas.

“El contexto y el ambiente también enseñan”, explican las docentes. Por eso, cada elemento del espacio —las texturas, la disposición de los materiales, la circulación y la propuesta sensorial— forma parte de una construcción orientada a despertar curiosidad, autonomía y vínculo con el entorno.

Lejos de una lógica centrada exclusivamente en la instrucción, el atelier propone que los chicos puedan descubrir, experimentar y apropiarse del aprendizaje desde el juego y la exploración.

El nivel inicial en números

Actualmente, la Ciudad cuenta con 382 escuelas de nivel inicial de gestión estatal, además de 470 escuelas de gestión privada y 171 jardines maternales privados.

En total, el sistema reúne a 9.870 docentes y 28.428 alumnos de nivel inicial, consolidando un nivel educativo que continúa siendo una de las bases fundamentales en la construcción de las primeras experiencias escolares.