El 30 de mayo de 2019 quedó marcado como uno de los momentos políticos decisivos de la oposición peronista durante el gobierno de Mauricio Macri.
Ese día, en Parque Norte, el Frente Renovador encabezado por Sergio Massa realizó un congreso nacional que terminaría convirtiéndose en el punto de partida de la construcción de una amplia coalición opositora que semanas más tarde derivaría en el nacimiento del Frente de Todos.
En aquel acto, Massa recibió el respaldo formal de su espacio para avanzar en negociaciones con el kirchnerismo y otros sectores del peronismo con el objetivo de conformar una alianza capaz de derrotar a Cambiemos en las elecciones presidenciales de 2019.
La decisión alteró el tablero político, debilitó a Alternativa Federal y terminó siendo uno de los movimientos centrales para la reunificación del peronismo.
La reunión se realizó en el salón Fresno de Parque Norte, en la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia de más de 750 dirigentes de todo el país. El encuentro fue presidido por Pablo Mirolo, entonces intendente de La Banda, Santiago del Estero, y contó con exposiciones técnicas y políticas sobre producción, seguridad, jubilaciones, género y desarrollo económico.
Durante la jornada hablaron 26 dirigentes provenientes de distintas provincias, en una muestra del perfil federal que el massismo intentaba sostener en plena redefinición estratégica.
El documento final aprobado por unanimidad dejó en claro el diagnóstico político del espacio: el gobierno de Mauricio Macri era señalado como responsable de la crisis económica y social, mientras que la fragmentación opositora aparecía como un factor que podía favorecer la reelección oficialista.
Por eso, el Congreso resolvió “delegar la potestad” en Massa para “realizar las gestiones y acuerdos que sean necesarios y oportunos para construir una coalición opositora que pueda ganarle a Macri y ser alternativa de gobierno”.
Hasta ese momento, Massa integraba Alternativa Federal junto a Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto, un armado que buscaba consolidar una “tercera vía” por fuera del macrismo y del kirchnerismo.
Sin embargo, el congreso del Frente Renovador marcó un cambio de rumbo. Massa dejó abierta la posibilidad de confluir con Unidad Ciudadana y con el sector que ya había proclamado la fórmula presidencial integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
En su discurso, Massa cuestionó con dureza la situación económica y social del país y planteó la necesidad de construir “una coalición amplia, diversa y generosa”. Además, sostuvo: “Yo estoy para liderar si me toca liderar, pero también estoy para empujar el carro desde donde sea”.
La definición política fue interpretada inmediatamente como una señal de acercamiento al kirchnerismo y como un virtual alejamiento de Alternativa Federal, espacio que pocos días antes había acordado competir en una interna de la denominada tercera vía.
La decisión de abrir negociaciones con el kirchnerismo también expuso diferencias dentro del Frente Renovador. Algunos dirigentes impulsaban un acuerdo amplio con el peronismo kirchnerista, mientras que otros advertían sobre el riesgo de perder la identidad política que Massa había construido desde 2013 precisamente en oposición al kirchnerismo.
Una de las intervenciones más comentadas de aquella jornada fue la de Graciela Camaño, figura histórica del espacio. Durante su discurso cuestionó tanto al macrismo como a errores previos del peronismo y dejó una frase que generó fuerte repercusión: “Nosotros no vemos la foto, vemos la película de la política”.
Al final de su intervención, Camaño respaldó a Massa para que tomara la decisión que considerara mejor para el país. El episodio tuvo una fuerte carga emotiva y reflejó las tensiones que atravesaban al espacio.
En aquellos días, el escenario político estaba atravesado por intensas negociaciones. El kirchnerismo ya había sorprendido con el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández y buscaba ampliar la base opositora para enfrentar a Macri.
Aunque desde el entorno de Massa aclaraban que las conversaciones no implicaban un acuerdo cerrado, el congreso de Parque Norte terminó siendo el paso político indispensable para habilitar la negociación.
La discusión incluía distintas posibilidades: una eventual PASO presidencial, una candidatura bonaerense o la integración legislativa dentro de una coalición común. Finalmente, semanas después, Massa selló su incorporación al frente opositor que terminó adoptando el nombre de Frente de Todos.
El acuerdo permitió consolidar una alianza peronista amplia que reunió al kirchnerismo, al massismo, al PJ tradicional y a distintos sectores provinciales y sociales.

La decisión del Frente Renovador tuvo consecuencias inmediatas sobre Alternativa Federal. La posibilidad de que Massa abandonara la tercera vía debilitó seriamente el armado político que intentaban sostener Schiaretti, Urtubey y Pichetto.
De hecho, durante el discurso en Parque Norte Massa evitó mencionar a sus socios federales, gesto que fue leído como una señal de ruptura política.
Con el correr de las semanas, Alternativa Federal terminó fragmentándose. Pichetto se incorporó a la fórmula de Juntos por el Cambio como candidato a vicepresidente de Macri, mientras que el peronismo opositor avanzó hacia la unidad electoral con un triunfo arrollador de Alberto Fernández.